La sociedad mexicana indignada por los abusos policiales en México
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La sociedad mexicana indignada por los abusos policiales en México

 La represión a las protestas que en Ciudad de México enmarcaron el 1 de diciembre la asunción del presidente Enrique Peña Nieto, provocó indignación de la sociedad civil local e internacional por la violencia y arbitrariedad con la que reaccionó la policía.

Más de 20.000 firmas de ciudadanos mexicanos fueron entregadas a Peña Nieto y al alcalde de Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, para exigir pesquisas sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía.

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal dijo contar con información de 22 casos de personas que fueron detenidas arbitrariamente por la policía de la capital, que además documenta otros cuatro casos de posible tortura.

Cientos de personas marcharon el sábado 1 de diciembre hacia el Palacio Legislativo en Ciudad de México, donde Peña Nieto juró su cargo.

El evento degeneró cuando en los alrededores de ese recinto un grupo de personas armadas con tubos, cohetes y cócteles molotov iniciaron una batalla campal contra policías federales, quienes respondieron con gas lacrimógeno incluso con disparos de balas de goma.

Manuel Mondragón, encargado del despacho de Seguridad Pública federal, dijo que las heridas no provinieron “de armas letales que los policías no llevábamos, ni balas de goma, que no se utilizaron”. Señaló que “aparentemente un petardo vino del propio grupo beligerante” y aseguró que hubo grupos que dirigieron los actos violentos y que ha iniciado una investigación exhaustiva.

Además de las manifestaciones alrededor del Palacio Legislativo, un grupo de personas atacó tiendas, bancos, hoteles de gran turismo e inmuebles en el centro de Ciudad de México, causando pérdidas millonarias.

La policía capitalina detuvo a 96 personas, de las cuales 70 afrontan cargos penales por “alterar la paz social”, un delito grave que puede significar años de cárcel.

Además, familiares y abogados de personas arrestadas aseguran que varias de ellas ni siquiera participaban de las manifestaciones y fueron detenidas violentamente por policías vestidos de civil, lejos de donde estaban ocurriendo los disturbios. Cuentan que fueron trasladados en patrullas adonde ocurrían los destrozos, para que los uniformados redactaron el acta formal de arresto en esos lugares.

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Por Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /