Sube precio de la gasolina en México
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La Secretaría de Hacienda de México dijo que mantendrá la política de subsidios a la gasolina, y anunció que a partir del sábado 8 el incremento se mantiene en 9 centavos el litro, con lo cual el combustible tipo Magna tendrá un precio de 10.81 pesos, la Premium 11.37 y el diesel 11.17 pesos.

La Secretaría precisó que una política gradual en el precio de la gasolina y el diesel busca reducir el impacto de los mayores precios internacionales de los combustibles sobre las finanzas de las empresas y de los hogares. Agregó que, por otro lado, es necesario que se observe un aumento para evitar un deterioro permanente en las finanzas públicas del país.

Los precios de la gasolina en EEUU son mayores a los observados en México en 8%, 12% y 24%, para Magna, Premium y diesel, respectivamente.

La Secretaría destacó que si bien la política de ajustes graduales de precios de las gasolinas y el diesel permite atenuar el impacto de los mayores precios internacionales de los combustibles, el apoyo se concentra en los hogares de mayor ingreso dado su consumo más elevado de combustibles.

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Por Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /