Feliz Navidad y Paz en el Mundo para todos
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El día de Navidad es el 25 de diciembre, cuando se conmemora el Nacimiento de Jesucristo en Belén según los evangelios. Después de la Pascua de Resurrección, es la fiesta más importante del año eclesiástico.

Como los evangelios no mencionan fechas, no es seguro que Jesús naciera ese día. De hecho no fue oficialmente reconocido hasta el año 345, cuando por influencia de San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianzeno, se proclamó el 25 de diciembre como fecha de la Natividad.

Desde el punto de vista cristiano, y de manera particular en el catolicismo, la época de Navidad es un período para “profundizar, contemplar y asimilar el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios”.

La Iglesia incorporó en su momento los ritos existentes y sus creencias religiosas de los pueblos celtas, germanos y escandinavos de la antigua Europa, que se basaban en el seguimiento de los ciclos naturales del año y de ciertas fuerzas de la naturaleza.

Así pues, durante el solsticio (momentos del año en los que el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo) de invierno que en el hemisferio norte tiene lugar alrededor del 24 de diciembre) estos pueblos festejaban el nacimiento del llamado Niño-Sol, hijo de la Gran Madre, que por lo general se asocia con la tierra y la luna.

En Latinoamérica, la celebración de las festividades de Navidad es una de las tradiciones más arraigadas, y si bien varía de sitio en sitio dependiendo de las costumbres, el grado de religiosidad, la continuidad de vínculos con los antepasados, etcétera, pero son bastante comunes a la mayoría de los países.

Entre éstas figuran las novenas navideñas, los tradicionales pesebres, belenes o nacimientos (representación del nacimiento de Jesús en Belén), los villancicos y cánticos religiosos, el árbol de Navidad (traído a América hace más de 100 años por inmigrantes alemanes), el intercambio de regalos el 24 o 25 de diciembre, la Misa de Gallo, el día de los Inocentes (28 de diciembre), que recuerda la matanza de niños cometida por el rey Herodes en Judea, y la celebración del Año Viejo y del Año Nuevo.

En algunos países de Latinoamérica, la conmemoración del nacimiento del “Niño Dios” se ha ido combinando con la figura de Santa Claus o Clos, si bien éste es un punto más controversial y muchos han cuestionado la incorporación a los festejos católicos del “barrigudo personaje vestido de rojo y blanco”.

En cambio en México parecen gozar de singular simpatía los Reyes Magos, cuya llegada al pesebre de Belén se conmemora el 6 de enero. Al menos son unos personajes bíblicos, como nos recuerda el evangelio de San Mateo.

“Habiendo, pues, Jesús nacido en Belén de Juda, reinando Herodes, he aquí que unos magos vinieron del Oriente a Jerusalén... Y entrando en la casa hallaron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra”. (Mateo 2, 1 y 11).

 

Tradiciones Mexicanas:

Las Posadas y Nochebuenas

La Navidad es una festividad religiosa entre las familias tradicionales y en las zonas rurales mexicanas. Para prepararse para ese día se realizan las Posadas que son una “Novena” o 9 días antes de la Noche Buena, que es el 24 de diciembre.

Las Posadas son una actuación de la penuria que pasaron San José y la Virgen María para encontrar posada o albergue en su viaje a Belén y poder cumplir con el Censo ordenado por las autoridades. En español les llaman “Los Santos Peregrinos José y María”. Cada familia en un barrio se turna una noche y celebra con una posada en su casa; empiezan 16 de diciembre y terminan el 24 en la Noche Buena.

En las casas hay Nacimientos. Los anfitriones representan a los posaderos y los niños así como los adultos del barrio, representan a “Los Peregrinos” quienes piden posada. Llevan en sus manos velitas encendidas y se escogen cuatro adolescentes para que carguen a Los Peregrinos, que son dos pequeñas estatuillas de San José jalando a un burro en el cual va montada de lado la Virgen María.

Los Peregrinos piden posada en 3 diferentes casas pero solamente la tercera les dejará entrar. Esa es la casa a la que le corresponde la posada esa noche. Cuando los posaderos les permiten pasar, el grupo de invitados entra en el hogar y se arrodilla alrededor del Nacimiento y reza el Rosario.

Después de todos estos rezos, sigue la fiesta para los niños. Se les celebra con una Piñata, la cual está llena de frutas y caramelos. Por supuesto, también hay cánticos mientras que el niño en turno trata de romper la piñata con un palo y con los ojos vendados.

Aunque la Piñata es originaria de Italia, se ha convertido en una tradición mexicana para cualquier tipo de celebración en la cual hay niños. La Piñata se hacía con un jarro de barro y se decoraba con papel crepé de diferentes colores. Hoy en día, las piñatas están hechas de cartón y de papel maché y se decoran con papel crepé. Hay todo tipo de diseños, además de la estrella, que es la piñata tradicional de Navidad.

Para los adultos siempre hay “Ponche con Piquete”, una bebida caliente hecha con frutas de la estación con trozos de canela y con un poco de aguardiente (ron, tequila, mezcal, coñac, jerez, etc.).

En la Noche Buena, el 24 de diciembre, todos van a la Misa de Noche Buena que es a la medianoche. Después de misa, van a sus respectivas casas a la Cena de Navidad con su familia y cualquier amigo que carezca de familia, siempre es bienvenido a participar en la celebración, pero lo más importante, es poner al Niño Jesús en el pesebre del Nacimiento.

Igualmente desde hace muchos años las bellas Nochebuenas o Poinsettias, se utilizan en las decoraciones de Navidad. La poinsettia, era cultivada por los aztecas que las llamaban cuetlaxochitle. La savia de la planta se utilizaba para controlar la fiebre y las hojas coloradas se usaban para hacer un tinte rojizo. Montezuma, el ultimo rey Azteca, ordenaba que estas flores fuesen traídas al lugar que ahora es la Ciudad de México, porque no podían crecer en las alturas de la ciudad.

Probablemente su uso en la decoración de Navidad, se localiza en el Siglo 17. Gracias a su brillante color, y floración durante las fiestas, los monjes franciscanos empezaron a utilizar esta flor en la Fiesta de Santa Pesebre, una procesión sobre la Natividad.

Las poinsettias fueron traídas por primera vez a los EEUU en 1825 por Joel Robert Poinsett, embajador de los EEUU en México y reconocido botánico, quien tuvo la ocasión de visitar Taxco donde descubrió por primera vez algunos ejemplares de estas vistosas plantas en las colinas de los alrededores. En su honor se bautizó a esta especie con el nombre popular de poinsetia. Estas hermosas plantas, de hojas verdes y rojas que forman una especie de flor, traen consigo todo el espíritu de las festividades decembrinas.

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