Idioma habría causado accidente de Tyson Foods en Springdale
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Un escape de gas cloro en la que resultaron intoxicadas unas 200 personas en una planta de Tyson Foods en Springdale en junio de 2011, se debió a que un trabajador latino que no leyó la etiqueta en inglés colocada en un tambor con residuos químicos ácidos y que descuidadamente vertió un blanqueador (hipoclorito de sodio) en el mismo, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Tyson Foods rechazó la aseveración de los CDC y afirmó que los investigadores federales identificaron equivocadamente al trabajador que causó el accidente y dijo que el trabajador no sólo habla inglés, sino que es su primera lengua, y tiene capacidad para leer la etiqueta, pero no lo hizo.

En su Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad, los CDC recomiendan que las empresas emprendan programas de capacitación de seguridad elaborados de acuerdo a la capacidad idiomática de los empleados.

Los trabajadores fueron evacuados de la planta empacadora de pollos cuando quedaron expuestos al gas venenoso, que puede causar problemas respiratorios, desde irritación hasta muerte repentina por el estrechamiento de las vías respiratorias.

De los 600 trabajadores que estaban en la planta, los CDC dijeron que los investigadores del Instituto Nacional de Seguridad Ocupacional y Salud (OSHA) encontraron que 195 buscaron asistencia médica y 152 de ellos fueron hospitalizados y tres desarrollaron asma a causa de la irritación.

En un estudio previo, los CDC indicaron que los trabajadores latinos mueren en el trabajo a una tasa más alta que trabajadores de otros grupos étnicos y que los programas de capacitación deben garantizar que los empleados comprendan los peligros laborales y deben ser dados en un idioma que entiendan.

 

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Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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