¿Año nuevo Vida nueva?
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Estados Unidos deportó en dos años a más de 200 mil padres de familia que indicaron que sus hijos son ciudadanos estadounidenses. El número de padres deportados puede ser mayor, ya que los datos no incluyen a jefes de familia con hijos que no son ciudadanos.

Casi 23 % de las 204.820 deportaciones registradas del 1 de julio de 2010 al 31 de septiembre de 2012, afectaron a padres de hijos estadounidenses, de acuerdo con los datos obtenidos por el sitio Colorlines, mediante la Ley de Libertad de Información.

Esas cifras representan el total de deportaciones, no el número de personas, ya que algunas podrían haber sido deportadas más de una vez en ese periodo, señaló Colorlines.

El sitio Colorlines sostuvo que en 2009 el Congreso ordenó al Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) reunir información sobre las deportaciones de padres a partir del 1 de julio de 2010 y la divulgue cada seis meses, lo cual lo ha hecho sólo una vez.

Un informe de Colorlines divulgado en noviembre de 2011 calculó que al menos 5.100 niños que estaban en hogares temporales enfrentaban barreras para reunificarse con sus padres detenidos o deportados y que la cifra puede ascender a 15 mil para 2014.

A través de un vocero, el ICE dijo que una gran mayoría de los deportados son personas con antecedentes penales que entran dentro de la categoría de alta prioridad para ser expatriados

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JOVEN CHIHUAHUENSE LUCHA CONTRA SU CANCER EN LITTLE ROCK
Por Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /