Contrapuntos
Por Michel Leidermann

Necesitamos mejores soluciones

Nosotros, como nación civilizada y educada, sin duda podemos encontrar respuestas adecuadas al problema de las armas. Nuestro derecho a portar armas fue ideado para mantener una fuerza ciudadana lista para servir, en caso de crisis nacional.

Ahora tenemos una Guardia Nacional, la Policía, etc, para protegernos.

Las armas no nos hacen más seguros, y si lo hicieran, esta sería la nación más segura del mundo. Una licencia para portar no te convierte en un ciudadano atento y obediente. Es más probable que (accidentalmente por miedo, o a propósito por un arrebato) se haga una mala decisión y alguien termine herido o muerto. O su arma será mal manipulada y ocurrirá un accidente. O su arma será robada y utilizada en un delito. Ahora tengo más miedo de la persona común que porta una pistola oculta, ya que ellos pueden actuar erradamente y decidir la de vida y/o muerte de otros.

Incluso todos los días, policías altamente entrenados toman malas decisiones de vida o muerte.

Las simples armas de caza del pasado, son ahora modernas armas de asalto técnicamente sofisticadas. Para cazar no se necesitan rifles automáticos o cargadores de 30 balas. ¿Por qué alguien necesita armas de poder militar?

La última masacre de 20 alumnos y 6 maestros en Newtown, Connecticut, debe inspirar la reflexión.

Los partidarios del control de armas no arremeten por un cambio a la Segunda Enmienda. Los partidarios del control de armas quieren que este presidente, el Congreso, y esta ciudadanía, participen en un debate racional sobre las causas y las soluciones a la violencia armada en los EE.UU..

A partir de esa discusión hay que avanzar en por lo menos: prohibir las armas de asalto prohibir los cargadores de alta capacidad, y establecer un período de espera para las ventas de todas las armas, ampliar la verificación de antecedentes incluyendo los de salud mental, y castigar severamente a los que violan la ley,

Sólo una parte del problema está relacionado con las armas. Varios de los últimos asesinos han sufrido enfermedades mentales. Nuestra sociedad y el sistema médico no están cuidando adecuadamente a las personas con enfermedad mental, muy probablemente debido a los altos costos de su tratamiento.

Yo no tengo respuestas definitivas de cómo cambiar las cosas. Lo único que sé, es que he visto negligencia en el cuidado de las enfermedades mentales, para las personas sin hogar que viven en la calle, y de aquellos que recurren a la violencia como respuesta a su condición mental.

Los tiempos han cambiado, las armas han cambiado, los ejemplos de violencia son promovidos a diario por televisión, películas e Internet. ¡Las leyes también tienen que cambiar!

 

¿Cambio de rumbo?

Mis felicitaciones y buenos deseos al reelecto presidente Barack Obama.

A él le corresponde ahora la tarea de mantener sus promesas de campaña. En 2008 se comprometió no sólo en unir los partidos rojo (republicano) y azul (demócrata), pero también se comprometió a reducir a la mitad el déficit federal y contener nuestra ruinosa deuda federal que los contribuyentes deberán pagar.

Después de unas elecciones en 2008, que supuestamente iban a cambiar todo, parece que nada ha cambiado. Y ahora a esperar si las nuevas promesas del 2112 se ira a cumplir o quedarán nuevamente en la nada.

El péndulo político apenas ha oscilado después de las elecciones del 6 de noviembre y el nuevo panorama político parece exactamente igual al anterior: un gobierno dividido dirigiendo a un pueblo dividido.

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