La ley “Sólo inglés”de Arkansas perjudica el futuro de nuestros niños
Por Luis Fernando Restrepo
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El idioma español ha sido parte de Arkansas desde la expedición de Hernando de Soto en el siglo XVI. De acuerdo con la Encuesta de Comunidades 2011 de la Oficina del Censo, es la lengua materna de cerca de 150 mil residentes de nuestro estado, 42 mil de los cuales son niños en edad escolar. Dadas las tendencias demográficas de una creciente población de latinos en nuestro estado y nación, y que, además de español, los residentes de Arkansas hablan más de una docena de idiomas, incluidos los idiomas indígenas, se debería reconsiderar seriamente nuestras leyes de “Sólo Inglés”. Debemos preguntarnos si estas leyes reflejan nuestros principios básicos y el tipo de sociedad que queremos tener en Arkansas. ¿Vemos el bilingüismo como un problema o una ventaja que puede poner en peligro o revitalizar nuestra economía, política y cultura en América? ¿Valoramos una sociedad multilingüe y respetamos las diferencias culturales? Sin embargo, más que una preocupación idiosincrásica, este es un asunto ético y legal que no puede ser desechado: ¿Están nuestras leyes de “Sólo inglés” despojando a nuestros hijos y a nuestras comunidades de sus derechos civiles básicos, dificultando el acceso igualitario a la educación, la salud, el empleo, la vivienda y otros servicios básicos?

Una cosa es cierta, nuestras leyes de “Sólo inglés” fueron el producto de las campañas anti-inmigrantes y racistas en los años 1900 y 1980. En 2007, 28 estados habían aprobado leyes de “Sólo inglés” incluyendo a Arkansas en 1987, promulgada por el gobernador Bill Clinton. Esto no es un asunto demócrata o republicano. Es un asunto de derechos civiles. En cualquier caso, la constitucionalidad de las leyes de “Sólo inglés” es dudosa y hay más probabilidades de que habrá problemas legales en el futuro, y ya lo ha sido en otros Estados, como Arizona. El hecho es que en el Título VI del Acta de Derechos Civiles de 1964, nuestras diversas lenguas están protegidas por esta legislación anti-discriminatoria que sustenta uno de los valores fundamentales de la nación: la igualdad. Irónicamente, una orden ejecutiva firmada por George W. Bush en el año 2001, exige que todas las agencias federales desarrollen un plan para atender adecuadamente a las personas con dominio limitado del inglés (LEP). La orden ejecutiva también ordenó que las agencias estatales o locales, que reciben fondos federales tienen que cumplir con las pautas de LEP o renunciar a los fondos federales.

Una de las áreas en las que la legislación “Sólo inglés” de Arkansas necesita reconsiderarse, es la educación. Bajo nuestra ley actual, el inglés es el único idioma de instrucción permitido en nuestro Estado, con excepciones para la enseñanza de lenguas extranjeras que se ofrece sólo en el primer ciclo de la secundaria, preparatoria o universidad, desperdiciando una ventana clave de desarrollo para el aprendizaje de idiomas: la educación primaria. La educación verdaderamente bilingüe, que ampliaría la competencia lingüística de todas las materias - matemáticas, ciencias, etc. - está por lo tanto prohibida en Arkansas. Esto afecta a todos los residentes de Arkansas, nativos e inmigrantes. No puede ser que, aquí en Arkansas, no tengamos programas de doble inmersión en la que los hablantes nativos de inglés y de español, se ayudan mutuamente para alcanzar el dominio de los dos idiomas, enriqueciendo sus vidas con las perspectivas multiculturales que el bilingüismo hace posible. Lamentablemente, lo que tenemos en su lugar son programas de transición que ven las lenguas nativas de nuestros hijos como un problema. ¡Habla inglés! ¡No español! ¡Inglés! Nuestros niños aprenden muy pronto que su idioma no es valorado. Sin instrucción formal en su lengua al principio de su experiencia escolar, el conocimiento de su lenguaje nativo pronto comienza a menguar y se convertirá en una fuente de vergüenza. Un enfoque de “Sólo inglés” no es la mejor opción pedagógica. La alfabetización en la lengua materna contribuye mucho mejor y más eficientemente, al desarrollo de la alfabetización en el idioma inglés. ¿Por qué dar la espalda a nuestra lengua materna y aislar a sus padres de su experiencia educativa durante su escolaridad?

Como resultado, todos los días a lo largo y ancho de Arkansas, nuestras escuelas están silenciando las lenguas maternas de nuestros hijos, silenciosamente perpetrando un genocidio cultural. . Pero no tenemos que aceptar esta realidad. Podríamos revertir el camino desafortunado que se tomó hace dos décadas, que lleva al racismo y roba a nuestros hijos de su diversidad cultural. Abramos nuestras escuelas a las verdaderas coloraciones de nuestros hijos. ¡Qué sueñen en español, marshalés, vietnamita, alemán, italiano, chino, y por supuesto inglés!

 

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