En Arkansas sólo el 75% de los alumnos se gradúan dentro de los 4 años de secundaria

La tasa nacional de graduación de las escuelas secundarias (78%) es la más alta desde 1976, a pesar de que más de un quinto de todos los estudiantes siguen sin graduarse según el Departamento de Educación de EEUU.

El aumento de los estudiantes que terminan su educación, es un reflejo de la difícil situación económica y de una más competencia para conseguir un trabajo.

Muchos de los estudiantes que no se diploman en cuatro años de la High School, necesitan cinco o más años para completar el programa de estudios

Unos 3,1 millones de estudiantes en todo el país obtuvieron su diploma de secundaria en la primavera de 2010. La única tasa mejor fue del 79% en 1969-70. En Arkansas, la tasa fue del 75%.

El Departamento igualmente informó que tasa de deserción nacional fue de aproximadamente el 3%, menor que el año anterior. En Arkansas, la tasa de deserción escolar fue 3,6%.

 

Edición de esta semana
JOVEN CHIHUAHUENSE LUCHA CONTRA SU CANCER EN LITTLE ROCK
Por Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /