¿Luz al final del túnel? Inician batalla por reforma migratoria
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Por Michel Leidermann

Un grupo de ocho senadores republicanos y demócratas estadounidenses presentaron el lunes 28, un esbozo de ley de reforma migratoria integral bipartidista que ofrecería un camino a la legalización y luego a la ciudadanía a unos 11 millones de indocumentados.

El propósito del grupo senatorial es elaborar un proyecto inmigratorio para marzo y aprobar la legislación en el Senado para agosto. Sin embargo la propuesta enfrentará obstáculos en la Cámara de Representantes, donde los republicanos son mayoría.

El grupo de ocho senadores lo integran los demócratas Robert Menéndez (Nueva Jersey), Richard Durbin (Illinois), Michael Bennet (Colorado) y Schumer, en tanto que los republicanos son John McCain (Arizona), Marco Rubio (Florida), Jeff Flake (Arizona) y Lindsay Graham (Carolina del Sur).

El marco consensuado por los ocho senadores contempla una vía “dura pero justa”. La propuesta marca el comienzo de lo que presumiblemente será una campaña conflictiva después de las elecciones del 2012 en que la mayoría abrumadora de los latinos (71%) votó por Obama, lo que se considera un aviso para los republicanos de que su partido necesita cambiar su postura sobre la inmigración.

El plan descansa en cuatro pilares, incluido un camino hacia la regularización de los 11 millones de indocumentados que se estima viven en el país, condicionado a reforzar la seguridad fronteriza para prevenir la inmigración ilegal y asegurar que los extranjeros que entran temporalmente a los Estados Unidos con visas de turistas, estudiantes y otros, vuelvan a sus países cuando expiren sus visados.

Asimismo, propone un sistema efectivo de verificación de empleo con penalidades obligatorias para los negocios que emplean a inmigrantes no autorizados, el establecimiento de un programa de trabajadores temporales y la facilitación de la migración de profesionales que contribuya al fortalecimiento de la economía.

Además, da preferencia a regularizar la situación de aquellos que llegaron a EE.UU. siendo menores y han crecido y han sido educados en el país (DREAM Act), así como a los trabajadores del sector agrícola y ganadero.

Mientras se cumplen esos objetivos las personas tendrían un estatus legal provisional, con permiso de trabajo, desde el momento en que se promulgue la legislación.

Tras esto, los indocumentados podrían acceder a su residencia permanente y luego a su ciudadanía si cumplen con requerimientos como pagar impuestos atrasados, ponerse al final de la fila, aprender inglés, someterse a una revisión de antecedentes, entre otros.

El documento no entrega detalles respecto a los cambios necesarios en seguridad fronteriza, ni tampoco respecto al flujo futuro de trabajadores, uno de los temas claves para el fracaso de la reforma en 2006 y 2007.

En la Cámara de Representantes un grupo bipartidista, también está negociando sus propias propuestas en inmigración,

Nadie espera un camino fácil para ninguna de las dos propuestas, que todavía están en fase de desarrollo y a las que les faltan detalles.

La última revisión integral de la ley de inmigración del país se realizó en 1986. Las iniciativas puestas en marcha desde entonces se han encontrado con una fuerte resistencia, especialmente del ala conservadora de los republicano, que se opusieron a cualquier cosa considerada una “amnistía” para inmigrantes indocumentados.

Obama habló en el instituto Del Sol de Las Vegas el martes 29 “sobre la necesidad de arreglar el roto sistema de inmigración para que sea más justo y ayude a crecer a la clase media, garantizando que todo el mundo juega bajo las mismas reglas”. Obama no presentó su propio proyecto de reforma migratoria, sino que instó al Congreso a que actúe “con rapidez” al respecto.

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