PONIÉNDOLE ROSTRO HUMANO AL DREAM ACT Y LA ACCIÓN DIFERIDA
Por Rafael Nuñez
8083A.jpg
“Ella es nuestra campeona” — Joven latino, indocumentado y ‘soñador’, describiendo a Mireya Reith, activista derecho-humanista, organizadora comunitaria, y lideresa máxima de la campaña en pro de la aprobación del ‘DREAM Act’ en Arkansas

A sus 33 años, Mireya Reith es una persona totalmente entregada –y dedicada de tiempo completo, y en cuerpo y alma– a su profesión como activista y organizadora comunitaria. Como directora ejecutiva de la Coalición de Comunidades Unidas de Arkansas (AUCC, por sus siglas en inglés), actualmente se halla al frente de un programa para personas latinas denominado “Agentes de Cambio”, cuyo objetivo es desarrollar su potencial de liderazgo para que ellos se conviertan, a su vez, en organizadores comunitarios en sus propias comunidades y, eventualmente, a través de todo el estado.

Mireya informó además que AUCC ha iniciado una serie de programas relacionados, entre los cuales se pueden destacar el programa “Fomentar Coaliciones” y la campaña “I DREAM Arkansas” (Yo Sueño Arkansas), cuya meta es lograr “la eventual aprobación del DREAM Act (Development, Relief, and Education for Alien Minors, es decir, el Acta de Desarrollo, Alivio y Educación para Menores Extranjeros y/o Indocumentados). El DREAM Act, a nivel estatal, permitiría que los estudiantes indocumentados que se gradúen de cualesquier preparatoria (high school) en Arkansas, tengan derecho a pagar las mismas cuotas de inscripción para asistir a una universidad que pagaría cualquier residente legal o ciudadano en Arkansas”.

 

¿Quién es Mireya Reith?

Mireya es una persona que realmente “siente” su trabajo. Y es que durante su infancia, ella vivió en carne propia y sintió personalmente lo que realmente duele mental y emocionalmente el ser víctima del racismo y/o la discriminación racial. Nacida en la pequeña ciudad de Two Rivers, Wisconsin, donde se crió hasta los 12 años de edad, ella recuerda que al empezar la escuela, ella era la única persona latina en su clase, ya que todos los demás alumnos eran anglosajones. “Y recuerdo que los niños anglosajones se acercaban a mí y me estiraban el cabello, diciéndome que nunca habían visto “pelo tan raro”, puesto que yo tenía el pelo rizado y de color negro. Recuerdo que eso me hacía sentir triste, y que cuando me decían sobrenombres crueles eso me dolía mucho. Así pues, desde muy pequeña experimenté en carne propia lo que era el racismo”.

A los 12 años, Mireya y su familia se mudaron a Fayetteville, Arkansas, donde su papá había conseguido empleo. Su padre, Donald Reith (ya fallecido), era un anglosajón estadounidense, de extracción irlandesa y alemana. Su madre, Amanda Falcón de Reith (quien aún vive), es una mexicana nacida en San Juan Achichilco, Hidalgo, México. Así pues, desde que Mireya recuerda, ella siempre ha hablado tanto inglés como español. “Me pasé gran parte de la infancia y la adolescencia traduciéndole a mi mamá cuando íbamos a la tienda o a cualquier otra parte. Así pues, mi familiaridad con el español es algo que siempre ha estado ahí. Es parte de mi ser, y parte de mis más tempranos recuerdos”.

 

Sobre el Trabajo y las Metas de AUCC

En la actualidad la AUCC se encuentra asesorando y entrenando a los jóvenes llamados “agentes de cambio”. Mireya explicó al respecto: “Los ‘agentes de cambio’ reciben de nuestra parte asesoramiento técnico para realizar diversos proyectos que tienen por objetivo mejorar las oportunidades para los estudiantes ‘soñadores’ o ‘dreamers’. Los agentes de cambio también llevan a cabo labores de reclutamiento de voluntarios, foros comunitarios, encuestas comunitarias, etc., etc., y, por supuesto, tareas organizativas de base comunitaria en sus propias comunidades.

 

El Inicio

Sobre la manera en que comenzó a involucrarse con estas causas, Mireya detalló que “en el 2010, yo estaba involucrada en una campaña política como directora de alcance para la comunidad latina. Al estar reclutando voluntarios para esta campaña, sin ni siquiera yo saberlo, recluté con éxito a varios jóvenes ‘dreamers’ o ‘soñadores’. Con el tiempo empecé a ganarme la confianza de estos jóvenes, y entonces ellos comenzaron a contarme que eran estudiantes indocumentados en la universidad, o bien, por empezar su carrera universitaria. Recuerdo que ellos dejaban muy en claro, y sin rodeos, que les interesaba muchísimo la posibilidad de que se aprobara el DREAM Act a nivel nacional. Y la verdad es que eran jóvenes muy decididos, muy entusiastas y muy comprometidos con esta causa”.

Mireya dice que al conocer las historias particulares de estos jóvenes indocumentados que deseaban formar parte del movimiento para fomentar la eventual aprobación del DREAM Act, y así ellos poder acceder a la universidad, fue que ella empezó a contemplar la idea de formar alguna organización aquí en Arkansas que contribuyera a alcanzar esas metas. “La verdad es que la enorme dedicación que esos jóvenes mostraban por esta causa, o sea, su gran nivel de compromiso con la misma, fue algo que me conmovió mucho, y así fue que decidí empezar a trabajar más de cerca con ellos”, precisó.

 

Los Casos Particulares

de Jóvenes ‘Soñadores’

La directora de la AUCC dijo que la primera ‘dreamer’ que ella conoció en el 2010, fue una joven llamada Zessna, “que en aquel entonces tenía 22 años y ya estaba asistiendo a clases universitarias en el NWACC (North West Arkansas Community College), en Bentonville. Zessna me contó que ella había llegado a Arkansas a los 3 años de edad, y que por lo tanto no recordaba ningún tiempo o momento en que ella no estuviese aquí. Zessna se crió en Bentonville, y cuando yo la conocí, algo que de inmediato me llamó la atención fue que ella expresaba sus ideas de manera muy clara. Como hablaba el inglés a la perfección y sin acento alguno, me sorprendió un tanto cuando me dijo que era indocumentada. De hecho, con el tiempo he aprendido que a menudo uno se topa con jóvenes indocumentados que no muestran seña alguna de que nacieron en el extranjero, ya que están perfectamente ‘americanizados’, por decirlo de algún modo. También recuerdo que Zessna me dijo que estaba estudiando periodismo en NWACC, pero que desafortunadamente no lo podía hacer de tiempo completo, ya que siendo indocumentada, le costaba mucho dinero tomar clases como si fuera una estudiante con residencia fuera del estado. Así pues, como su familia no tenía muchos recursos, y ella no podía trabajar porque no tenía número de seguro social, el dinero sólo le alcanzaba para tomar un par de clases cada semestre. Pero pese a eso, y aunque el tomar el suficiente número de clases para graduarse de NWACC (un college que únicamente ofrece los dos primeros años de una carrera universitaria de cuatro años, lo que es absolutamente necesario para obtener una licenciatura) era un proceso muy, muy lento, ella jamás cejó en su intento y continuó con su empeño por completar esos dos años”.

De hecho, Zessna, como muchos otros ‘dreamers’ no se dio cuenta que ella era indocumentada sino hasta los 16 años, cuando empezó a llenar solicitudes para ingresar a la universidad.

“Otra cosa que me impactó mucho de Zessna es que, desde el principio, ella ha mostrado un gran nivel de compromiso con nuestra causa. Fue una de las primeras personas que empezó a organizar a otros jóvenes ‘soñadores’ con el afán de intentar cambiar las leyes que tanto afectan sus estudios universitarios. Y la verdad no deja de impactarme el nivel de compromiso y dedicación que tantas personas jóvenes en Arkansas, digamos desde los 15 hasta los 25 años, muestran. Es decir, que estos jóvenes siguen comprometidos con esta causa y no se rinden ni se desalientan”, comentó Mireya.

En el caso de Zessna, ella ha continuado sus estudios después de finalmente graduarse con un “A.A.” (Associate of Arts, equivalente a los dos primeros años de una carrera de licenciatura en periodismo de cuatro años) de NWACC, y ahora asiste a clases en la Universidad de Arkansas en Fayetteville. Así pues, Zessna, quien actualmente cursa el tercer año de su carrera, ha logrado la primera victoria en el largo camino a la obtención de su licenciatura y de su sueño, que es eventualmente convertirse en periodista profesional. También espera que esta primavera, gracias a que ella ya está inscrita con el programa federal de “Acción Diferida” (Deffered Action for Chilhood Arrival, o DACA) que se traduce como “Acción Diferida para Personas Indocumentadas Llegadas Durante la Niñez”, Zessna por primera vez va a hacer una pasantía (internship), ya pagada, con un medio de comunicación. “Así pues, el futuro se antoja halagador para esta joven que tanto ha luchado, por años, por terminar sus estudios y empezar una carrera en el periodismo”, puntualizó Mireya.

Otro caso similar es el del joven soñador Carlos Martínez, “a quien conocí cuando él tenía 18 años. Carlos domina a la perfección tanto el inglés como el español. Es una persona muy inteligente, pero desafortunadamente no ha podido iniciar sus estudios universitarios, ya que su familia no cuenta con los recursos suficientes para pagar los costos tan onerosos que implica ser clasificado como estudiante no-residente de este estado. Actualmente Carlos, quien nació en un pequeño poblado rural del estado de Guanajuato, trabaja en la construcción. De hecho, cuando se graduó de la preparatoria o ‘high school’, en Springdale, tuvo que irse a los campos agrícolas a trabajar en la pizca de la uva, en Tontitown (un pueblo ubicado entre Siloam Springs y Springdale). Después, allí tuvo un accidente de trabajo que le lesionó gravemente una mano, y causó que no pudiese trabajar por espacio de varios meses. Carlos jamás se ha metido en ningún problema, de ningún tipo. Siempre ha sido una buena persona. Y sin embargo no ha podido asistir a la universidad. Pero él jamás ha dejado de soñar, y es muy posible que ahora con DACA (la ley de la Acción Diferida), por fin logrará convertir su sueño en una realidad asistiendo a la universidad. En el caso de Carlos, dos de las cosas que más me impresionan son su dedicación sin límites y su incesante esfuerzo por alcanzar sus sueños, que son: primero, acudir a la universidad para tomar cursos de medicina deportiva, para eventualmente convertirse en terapeuta físico especializado en el ramo deportivo; segundo, inscribirse como soldado en las fuerzas armadas estadounidenses, en específico como miembro del U.S. Marine Corps (infante de la Marina Estadounidense); y tercero, lograr llegar a ser luchador en activo de algún programa atlético universitario de lucha grecorromana”.

Carlos actualmente vive en un ‘parqueadero de trailas’ en Springdale. Él tiene dos hermanos y una hermana, todos ellos también indocumentados.

 

noticias
6672375.jpg
EEUU
La Cumbre del Clima reúne en la ONU a un centenar de gobernantes
arkansas ›
méxico ›
política ›
economía ›
policiales ›
Salud ›