Indocumentado de North Little Rock arrestado por tráfico de metanfetamina
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Blas Hernandez

Un hombre indocumentado de North Little Rock fue encarcelado acusado por una serie de cargos después de una redada por tráfico de metanfetamina.

Blas Hernández, de 37 años, fue detenido el martes 19 después de que la policía ejecutó una orden de búsqueda y captura en el 2617 West 58th Street, en un barrio cerca de Camp Robinson. Los oficiales del Departamento de Policía se incautaron de un cuarto de libra de metanfetamina, junto con dos pistolas y algunas balanzas digitales.

Hernández fue acusado de posesión de metanfetamina con fines de distribución, posesión simultánea de drogas y armas de fuego, posesión de parafernalia de drogas, y mantenimiento de locales con drogas. Hernández también fue acusado de robo por recepción por estar en posesión de un arma de fuego robada.

De acuerdo con su información de la cárcel del condado de Pulaski, Hernández también era buscado por el ICE (Inmigración y Control de Aduanas).

 

Edición de esta semana
JOVEN CHIHUAHUENSE LUCHA CONTRA SU CANCER EN LITTLE ROCK
Por Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
Al encontrarnos en tierra desconocida, cierto sentimiento de orfandad se profundiza haciéndonos tal vez más irascibles y rebeldes ante el nuevo país que escogimos como destino. De ahí que, con relativa frecuencia, establezcamos interminables comparaciones en las que, por supuesto, nuestro propio país tiene todas las de ganar… Nuestros modos entonces, de pronto, se convierten en los mejores, apareciendo con ello las ganas de imponerlos, de, por ejemplo, acostumbrar a nuestros vecinos a nuestras costumbres, olvidando que al cambiar de territorio o de continente dos verbos debemos conjugar, aun en la aparente contradicción que ambos términos –puestos uno al lado del otro-  pueden prefigurar: aprender y desaprender.   / ver más /