Mucha garra en la marcha y concentración de latinos en Little Rock
Por Michel Leidermann
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El lunes primero de Mayo se realizó frente al Capitolio Estatal de Arkansas en Little Rock, una segunda marcha (la primera fue el 10 de abril), para solicitar a los legisladores nacionales que aprueben una reforma inmigratoria integral que ofrezca una oportunidad a los millones de latinos indocumentados de regularizar su situación sin tener que separarse de sus familias.
En particular pedían que no se aprobara el proyecto de ley 4437 titulado “Ley de protección de fronteras, anti terrorismo y de control de la inmigración ilegal” y que criminalizaría a los indocumentados y a todas las personas que los ayudan desde familiares hasta clérigos, enferemeras y abogados.
Los manifestantes, sin arrogancia pero con fuerza y convencidos de que su presencia en los Estados Unidos ayuda al desarrollo y a la economia del pais, pedian que los legisladores aprueben normas lo antes posible y no dilaten por más tiempo la incertidumbre que sufren millones de indocumentados, que a pesar de su ilegalidad, trabajan, y producen bienes y servicios que de otra manera quedarían sin hacerse.
Cientos de latinos inundaron las calles de Little Rock para mostrar su importancia en la economía y pedir la legalización de los indocumentados, aunque la asistencia al Capitolio el lunes primero de mayo fue menor que la del 10 de abril pasado, principalmente por la ausencia de delegaciones de ciudades vecinas como Russelville, Conway y Benton.
En Arkansas igualmente hubo marchas en DeQueen, Fort Smith y Springdale.
Alentados por una gran cobertura mediática (estuvieron presentes todos los medios de comunicación más importantes de Little Rock: los canales de TV 4, 7, 11 y 16; las radios públicas de UALR y KABF; el periódico Arkansas Democrat Gazette y EL LATINO), y el éxito de las protestas nacionales que comenzaron a fines de marzo, los organizadores de la huelga, bautizada "Un día sin inmigrantes", cosecharon sus mayores éxitos en Chicago, Nueva York y Los Ángeles, pero la protesta se extendió por todo el país.
En Texas, de Dallas a Houston, y por toda la frontera Estados Unidos-México, hubo marchas de manifestantes, muchos negocios cerraron y algunas escuelas reportaron una ausencia mayor a la regular mientras decenas de miles de personas protestaban por el endurecimiento contra los inmigrantes ilegales.
Los departamentos policiales en una veintena de ciudades estadounidenses, estimaron cifras de manifestantes que totalizaron 1.1 millón.
El ánimo fue jubiloso. Los manifestantes se concentraron hombro con hombro, algunos llevaban consigo sus cámaras de vídeo y otros cantaban y bailaban en las calles con sus familiares. En la mayoría de las ciudades, los manifestantes vistieron de blanco para simbolizar la paz y la solidaridad.
Al grito de "Sí se puede’’ unos 1,000 latinos marcharon desde la iglesia San Eduardo por las calles del centro de Little Rock hasta el Capitolio.’’Hoy marchamos, mañana votamos y si nos echan brincamos", gritaban los manifestantes.
"Yo he luchado por la gente trabajadora, porque creo que tienen derecho a estar aquí, trabajar duro, gastan un montón de dinero, pagan impuestos, pagan alquileres, como cualquier otra persona, pero se les niegan sus derechos", indicó el doctor Cesar Compadre, uno de los organizadores.
Portando carteles que pedían amnistía para los indocumentados y el fin de las redadas realizadas la semana pasada --cuando se anunció el arresto de más de 1,300 indocumentados en 25 Estados- los inmigrantes también gritaron en español: “¡Queremos pagar impuestos!’’.
En Little Rock hablaron a favor de una reforma y contaron sus experiencias personales como inmigrantes, el doctor Cesar Compadre, Lupita Chavarria, el estudiante Omar Berumen, el educador Andre Guerrero, el abogado Reggie Koch, Felipe Morales, Lamar Davis en representación de Mike Beebe, y la representante de Arkansas, Joyce Elliot. Elliot habló de la necesidad de "sacar a la gente de las sombras" y ofrecer una vía a la ciudadanía. Comparó la lucha de los indocumentados latinos con la de los negros cuando pedían igual social y fin de la discriminación.
En previsión de la huelga, varias grandes empresas decidieron cerrar o disminuir sus operaciones.
Las procesadoras de carnes Tyson Foods de Arkansas y Cargill, cerraron más de una decena de plantas procesadoras. Goya Foods, la compañía de comidas hispanas preparadas más grande del país, suspendió las entregas. McDonald’s redujo el personal en algunos restaurantes.
Muchos latinos de Arkansas dijeron a los periodistas que participaban en la marcha, fundamentalmente para defender los derechos de sus hijos y para que estos no sufran con las consecuencias que pudiera traer una deportación masiva de los padres.
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Michel Leidermann
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