El fallido intento de explicar la resurrección con ciencia
El desarrollo de la ciencia mostró que NO era posible explicar el fenómeno sin recurrir a lo sobrenatural
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Durante siglos, los filósofos trataron de explicar la resurrección como un fenómeno natural sujeto a las leyes físicas normales. El desarrollo de la ciencia moderna mostró que era imposible

Hace unos 2.000 años, un joven palestino cumplió, según sus seguidores, un sueño universal sobre el que se edificaría un mundo nuevo. Jesús de Nazaret, ajusticiado en una cruz de madera tres días antes, regresó de entre los muertos en un día que los católicos celebran el Domingo de Pascua. La religión fundada sobre este fenómeno extraordinario basaría su éxito, en buena medida, en la promesa de que al final de los días todos disfrutarían de la resurrección de su cuerpo y su alma.

Durante mucho tiempo, los pensadores cristianos se devanaron los sesos para otorgar una justificación más o menos racional a las promesas de resurrección. Muchos científicos compartían la idea de que la resurrección de los cadáveres era un proceso físicamente posible.

Este esfuerzo dio lugar a esfuerzos intelectuales muy peculiares. En la segunda mitad del siglo II se introdujo la resurrección de los cuerpos materiales y hubo que explicar el modo en que los cadáveres descompuestos, comidos por los gusanos o absorbidos por las plantas, se podían volver a reunir para formar a todos los humanos que habrán vivido cuando se acabe el tiempo.

Uno de los filósofos que se aplicó a buscar una explicación, fue Atenágoras de Atenas. Criticaba la teoría de Aristóteles según la cual todo cuerpo consta en diversas proporciones de cuatro elementos (tierra, aire, agua y fuego). Con procesos de frío y calor, unos elementos podrían transmutarse en otros y no habría límite para la corrupción de los cadáveres. Atenágoras, planteó una teoría de la materia que supone que hay unas partes mínimas que se dispersan por el ecosistema, diminutas pero intactas, con lo que el problema de reunirlas de nuevo es meramente técnico.

Expertos calculan que hay por lo menos de 26 toneladas de materia cadavérica por kilómetro cuadrado. La población total de Homo sapiens moderno en toda la historia, se ha calculado en unos 107.000 millones; 100.000 millones quitando los aún vivos. Así, de media ha habido unos 864 cadáveres por kilómetro cuadrado.

En todo caso, las partículas de esos cadáveres recibidos por la tierra, pasaron a las plantas, de ahí a los animales y de ambos, a los humanos. Todos somos caníbales indirectos, lo que plantea el problema de a quién asignar esas partículas compartidas por tanta gente en el momento de la resurrección de los mismos cuerpos que tenían.

A partir del Renacimiento, cuando los alquimistas mezclaban el interés por probar experimentalmente las teorías con una tendencia a creer cualquier cosa espiritual o mágica, se llegaron a hacer experimentos para probar los mecanismos físicos que harían posible la resurrección. 

Aunque este tipo de experimentos eran relativamente populares y gozaban de credibilidad entre la gente culta, con el perfeccionamiento del método científico, la credulidad disminuyó. 

Robert Boyle, uno de los padres fundadores de la química moderna y teólogo cristiano, trató sin éxito de reproducir algunos experimentos similares de resurrección y concluía que los que habían visto aquellos resultados “no solo habían recurrido a sus ojos, sino también a su imaginación”. El desarrollo de la ciencia mostró que no era posible explicar el fenómeno de la resurrección sin recurrir a lo sobrenatural y la teología cristiana renunció a apoyarse en las leyes físicas. 

 

Edición de esta semana
LOS ASOMBROSOS PECES DE TANIA PÓO
Por Michel Leidermann
Al visitar el sábado 11 en el Jardín Bernice de Little Rock el evento de “Tacos y Tianguis” organizado por El Zócalo, Centro de Recursos para Inmigrantes, me encontré con la agradable sorpresa de descubrir un tipo de arte en papel que yo desconocía hasta la fecha. Otros asistentes también decían ¡Qué padre…! al admirar los hermosos peces de color que no parecen hechos de papel.   / ver más /
La idea de celebrar el Día del Padre se originó en 1909, cuando una mujer, Sonora Louise Smart, nacida en Jenny Lind, condado de Sebastian, Arkansas en 1882, propuso la idea. Ella quería homenajear a su papá, William Jackson Smart, quien sirvió como sargento en el regimiento de artillería de Arkansas (Union’s First Arkansas Light Artillery) durante la Guerra Civil. La familia se trasladó posteriormente en 1887 cerca de Spokane, Estado de Washington.   / ver más /
A medida que Arkansas sufre inundaciones y daños históricos, la Procuradora General, Leslie Rutledge, advierte a los residentes que tengan cuidado con los estafadores de seguros contra inundaciones que intentarán robarle su dinero en medio del caos.    / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Los profesionales médicos de Arkansas y todo el país están de acuerdo en que nos enfrentamos a una enorme escasez de médicos y enfermeras. Por lo general, las enfermeras son la primera persona que un paciente ve, la persona que ordenará sus medicamentos a la farmacia, la persona que lo “seguirá” cuando el tratamiento esté completo.   / ver más /