LA DOBLE CARA DE MÉXICO SOBRE INMIGRACIÓN
PIDE PROTECCIÓN PARA SUS MIGRANTES PERO NO LA DA A OTROS, NI SIQUIERA A LOS NIÑOS
Por Michel Leidermann

La migración coloca a México como nación de emigrantes y como terreno de paso. Como un país que quiere todas las protecciones posibles para sus conciudadanos en EEUU, al mismo tiempo es incapaz de proveer garantías a los migrantes que cruzan o deciden quedarse en su territorio.

Esta es la contradicción a la que se refiere la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que asegura que el “Estado mexicano ha sido claramente insuficiente para proteger, procesar, sancionar y reparar los delitos y violaciones a los derechos humanos cometidos contra las personas migrantes...”

Los peligros que enfrentan los migrantes al cruzar México son inmensos debido a las mafias organizadas y la delincuencia. A esto se le debe sumar el abuso por parte de los agentes estatales y autoridades locales.

Es cierto que hay nueva legislación para despenalizar la inmigración ilegal y proteger a los migrantes, pero no es suficiente. El CIDH dice que la detención con “mínimas” posibilidades de ser liberado es el trato más común recibido por el migrante indocumentado cuando entra en contacto con las autoridades mexicanas. Ni siquiera se salvan los niños.

México, según CIDH, pone también dificultades para la regularización de los indocumentados y hasta negativas para inscribir como mexicanos a sus hijos nacidos en territorio azteca, en violación de la ley.

Esta contradicción entre lo que exige México para sus connacionales en EEUU y lo que otorga a los centroamericanos que siguen subiéndose a ‘La Bestia’ para llegar a EEUU. le resta autoridad moral, en una situación de llana hipocresía. 

Es un problema que a lo largo de los años las autoridades mexicanas no han corregido. Tal como lo señala CIDH, la vulnerabilidad de los migrantes en México es una de las “tragedias humanitarias” de la región.

 

¿QUÉ PASA CON LA GENTE?

Niña de 9 años mata por accidente a instructor de tiro

La noticia de que una niña de 9 años estaba practicando disparar una ametralladora UZI de fabricación israelí en un campo de tiro en Arizona a principios de esta semana, plantea una vez más, fuertes interrogantes acerca de si un niño debe manejar un arma y especialmente un una subametralladora de guerra.

Un video muestra cómo la instrucción estaba bajo control, con la niña sosteniendo el arma y dando en el blanco con disparos simples con la ayuda del instructor Charles Vacca, de 39 años. Pero cuando intentó disparar en el modo automático, el culetazo de la UZI hizo que la niña no pudiera controlar el arma y Vacca fue herido en la cabeza. El hombre murió poco después de ser trasladado vía aérea al Centro Médico Universitario de Las Vegas.

Una vez más se plantea que a los 9 años de edad, ni siquiera hasta los 18, los menores no deberían usar un arma de fuego, a menos que sea con la vigilancia adecuada o si está practicando el deporte de la caza. Y sólo entonces con constante supervisión y sólo con una escopeta de un tiro. 

Cualquiera que disparó un arma automática puede recordar lo fuete del coletazo, no importa cuán  grande y  fuerte sea el tirador. Jóvenes soldados fornidos no pueden sostener un rifle automático por mucho tiempo. Después de unos cinco disparos, están disparando sin control.

 ¿Pero una Uzi? ¿Qué pasa con la gente?

 

Edición de esta semana
EL ZÓCALO JUNTO AL CONSULADO CELEBRAN EL DÍA DE REYES
El pasado domingo 7, el Centro de Recursos para los Inmigrantes El Zócalo con el apoyo del Consulado de México en Little Rock, celebraron el Día de Reyes junto a varias familias y voluntarios. / ver más /
Al pastor Martin Luther King Jr. se lo recuerda en Estados Unidos el tercer lunes de enero de cada año, y quizás se le conozca mejor como el principal portavoz estadounidense del activismo no violento por su papel de liderazgo en el movimiento de los derechos civiles de Estados Unidos y su oposición a la discriminación racial.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
Muchos de nosotros empezamos 2017 esperando lo peor. Y, de distintas maneras, nos tocó lo peor.   / ver más /