¡Viva la Independencia de los Estados Unidos!
4 DE JULIO - DÍA DE LA DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA
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El 4 de Julio es el día más patriótico de Estados Unidos, cuando se celebra el nacimiento de la nación con la firma de la Declaración de Independencia en 1776. 

La primera celebración fue en Philadelphia en 1777, con fogatas, fuegos artificiales, repique de campanas, 21 cañonazos desde los barcos en el puerto, y velas encendidas en las ventanas de las casas. 

Para principios del siglo 19 ya todos los estados de la Unión lo celebraban en desfiles con bandas, soldados, y carrozas patrióticas. 

Los fuegos artificiales siempre han sido un símbolo de esta celebración. Desde el inicio el despliegue pirotécnico ha sido la parte más espectacular de la celebración y su gran final, pero desde principios del siglo 20 muchas ciudades los han prohibido para evitar heridos e incendios. 

Hoy, se acostumbra un almuerzo familiar al aire libre y visitar los parques para escuchar música, conciertos y bailes y ver los fuegos artificiales al anochecer.

HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS

La transformación económica, social y política que se produjeron en Inglaterra durante el siglo 16, favorecieron su expansión colonial al Nuevo Mundo en el siglo 17. Además había hombres dispuestos a emigrar para colonizar nuevos territorios y comenzar una nueva vida.

La reforma religiosa realizada por el rey Enrique VIII de Inglaterra (1491 – 1547) produjo fuertes choques con algunos sectores de la sociedad que se oponían a la religión anglicana oficial y que prefirieron abandonar Inglaterra para practicar libremente su fe en el Nuevo Mundo. 

Fue una solución para muchos perseguidos por cuestiones religiosas. Por otro lado, hombres de negocio organizaron compañías colonizadoras para la explotación de diversos minerales y metales preciosos que creían que había en la “Nueva Inglaterra” (New England). 

Se instalaron entonces 13 colonias, siendo la primera la de Virginia, en honor a la reina Isabel I (1533-1603), la “reina virgen”. Estas nacientes colonias eran pobres, no contaban con yacimientos de metales preciosos, ni con una población indígena estable para mano de obra. Su población prosperaba lentamente y faltaban capitales para fomentar el crecimiento.

Después de la guerra de Inglaterra contra Francia, la Corona inglesa quiso que las nuevas colonias ayudasen a pagar la enorme deuda militar. Con este objetivo el parlamento inglés estableció una serie de impuestos sobre el cuero, el azúcar, el papel y el té, que se importaba desde la “Nueva Inglaterra”.

Con estos impuestos, los colonos temieron que todas las libertades que habían disfrutado hasta el momento empezarían a venirse abajo. También podía significar un revés importante para el comercio que los colonos desarrollaban. 

Viendo el cariz que estaban tomando los acontecimientos, el parlamento británico decidió derogar la primera de las leyes, la de las Estampillas, pero al mismo tiempo intensificó la segunda, la de Alojamiento, enviando oficiales de aduanas a la ciudad de Boston para que recaudaran los impuestos. Los colonos no lo aceptaron y se negaron a obedecer, por lo que Inglaterra reaccionó mandando soldados a Boston. 

Los habitantes de 96 ciudades en América protestaron argumentando que el Parlamento de los colonos no los representaba debidamente ante la Corona inglesa, y por lo tanto no podía decidir por ellos y entonces formaron la “liga de no importación”, ideada por Benjamín Franklin.

Cuando en 1773 se aprobó la “Ley del Té”, que beneficiaba a la Compañía Británica de las Indias Orientales, los americanos arrojaron al mar todas las cajas de té que llevaban tres barcos anclados en Boston. Éste fue el llamado “motín del té en Boston”, y señala el primer acto de abierta rebeldía contra la Corona inglesa.

Los colonos no cejaron en su empeño y en 1774 en la ciudad de Filadelfia organizaron un Congreso para evaluar la situación. Decidieron desobedecer las nuevas leyes británicas y boicotear el comercio, por lo que empezaron a buscar armas para defenderse de posibles represalias. 

La respuesta, por supuesto, no se hizo esperar y el comienzo del conflicto se dio cuando en la localidad de Lexington, las fuerzas británicas se enfrentaron a unos 70 colonos. Alguno de los dos bandos disparó primero (no se sabe a ciencia cierta cuál) con lo que la guerra ya estaba servida.

Inglaterra se obstinó en que los colonos debían obedecer y estalló formalmente  la guerra. El 5 de septiembre de 1774 en el  Primer Congreso Continental los colonos confiaron el mando de la defensa a George Washington, y para pedir a Francia que interviniera en el conflicto a su favor, mandaron a Benjamin Franklin como embajador a Paris.

El 10 de mayo de 1775, se realizó el Segundo Congreso Continental, también en Filadelfia, con la intención de que hubiese un ejército y una marina comandados por una persona representativa de los colonos, nada más y nada menos que George Washington. 

Los siguientes pasos fueron el papel moneda y un principio de relaciones con otras potencias extranjeras, hasta que Thomas Jefferson redactó la llamada Declaración de Independencia en Virginia, que se aprobó en la fecha más importante hoy para los estadounidenses, el 4 de julio del año 1776.

El ejército de Washington carecía de todo, estaba desorganizado, sin armas, sin pólvora, sin ropas y sin provisiones. Solamente pudo adquirir una cosa con rapidez y voluntad: la disciplina. Pero carecía de los conocimientos tácticos de los bien organizados regimientos ingleses pero que no luchaban por su tierra y su moral era bastante baja. 

En 1777 los americanos vencieron a los ingleses en la batalla de Saratoga. Entretanto había llegado un ejército francés y España había mandado provisiones y armas procedentes de México y las Antillas.  

En el año 1781 unos 8.000 soldados británicos fueron rodeados en Yorktown (Virginia) por la alianza franco-norteamericana bajo las órdenes de Washington. Los británicos pidieron la paz y en el tratado de París de 1783 se reconoció por fin la Independencia de los Estados Unidos. Ambos bandos estaban cansados de luchar en una guerra que no era popular, pues ambos pueblos eran demasiado afines y no existía odio real que justificara la matanza.

Terminada la guerra Washington fue elegido dos veces presidente de la república federal.

Líderes tan importantes como George Washington, Benjamin Franklin y James Madison, pretendieron modificar algunos de los artículos de la Confederación, sin embargo fueron otros delegados los que tuvieron la idea de redactar una nueva legislación que dio como resultado la gran Constitución de los Estados Unidos de América que finalmente fue aceptada en 1788. 

Con esta Constitución se separaron los tres poderes, el ejecutivo, legislativo y judicial, totalmente independientes entre sí, los Estados podían tomar decisiones propias, además se añadieron posteriormente un total de 10 enmiendas con la intención de no concentrar en demasía el poder central. Se quería sobre todo dejar clara la libertad individual del hombre en cualquiera de los casos, y también otras como la libertad de prensa, de religión, de expresión, etc. 

Otras enmiendas ya analizaban temas que en otros países europeos tardarían en llegar como el derecho de la mujer a votar, así como abolir completamente la esclavitud. 

Los Estados Unidos fueron el primer país independiente de América. Su ejemplo repercutió en el resto de las colonias españolas y portuguesas, pero también en Europa, ya que estimuló los sucesos que debían desembocar en la Revolución Francesa que estalló a fines del siglo XVIII (1789 - 1799).

Este texto constitucional ha quedado inamovible para la historia y se ha situado como el gran símbolo norteamericano, envidia del resto de las naciones.

 

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