LA PENA DE MUERTE
Por Michel Leidermann

La pena de muerte, pena capital o ejecución consiste en provocar la muerte a un condenado por parte del Estado, como castigo por un delito establecido en la legislación; los delitos por los cuales se aplica esta sanción suelen denominarse «delitos capitales».

La ejecución de criminales y disidentes políticos ha sido empleada por algunas sociedades en algún momento de su historia, tanto para castigar el crimen como para suprimir la disidencia política. Actualmente la pena de muerte ha sido abolida y penalizada en casi todos los países europeos (excepto Bielorrusia), y la mayoría de los correspondientes a Oceanía (como Australia, Nueva Zelanda y Timor Oriental). 

La mayoría de países latinoamericanos han abolido la pena de muerte, mientras que en países como los Estados Unidos, Guatemala y la mayoría de los estados del Caribe, aún sigue siendo aplicada. 

En Asia está permitida en democracias como Japón e India y también en Vietnam. En África, aún se usa en Botsuana y Zambia.

En muchos países donde aún se aplica la pena de muerte, se usa como un castigo para crímenes de asesinato, espionaje, traición, o como parte del código militar. En algunos países se aplica también para castigar delitos sexuales, siendo considerados como tales el adulterio o la sodomía. También se castiga con pena de muerte, en algunos países musulmanes, la apostasía (la renuncia formal a la propia religión). 

En China, el tráfico de personas y los casos graves de corrupción política son castigados con la pena de muerte. En algunos países (corea del norte por ejemplo) la pena de muerte se utiliza por motivos políticos, con la máxima difusión posible, como “escarmiento» de masas”

El tema de la pena de muerte es muy controvertido. Los simpatizantes de la misma opinan que su realización reduce el delito, previene su repetición y es una forma de castigo para el asesinato. 

Los detractores argumentan que no reduce el crimen en mayor medida que la cadena perpetua, son peores que el delito y es una discriminación de hecho contra las minorías y los pobres que pueden no tener recursos suficientes en el sistema legal para defenderse en los juicios.

Los procedimientos de ejecución de reos más utilizados en todo el mundo son la inyección letal de drogas por vía intravenosa, la electrocución en la silla eléctrica, la cámara de gas, la horca y el pelotón de fusilamiento.

Mucha gente piensa que es más caro ejecutar a una persona que mantenerla en prisión por el resto de su vida.

Un estudio en Nueva York reveló que el juicio a un indigente hasta la primera etapa de apelaciones cuesta $2.8 millones, que es más del doble de lo costaría mantenerlo en prisión de por vida. El mismo estudio concluyó que mantener a una persona en prisión por 40 años, cuesta alrededor de $850,000.

En Texas, el periódico Dallas Morning News concluyó que cada caso de pena de muerte cuesta un promedio de $2.3 millones, que es cerca de tres veces lo que cuesta mantener a una persona en una celda de alta seguridad por 40 años.

En 1988 otro periódico, el Sacramento Bee, descubrió que la pena de muerte en California le cuesta al estado $90 millones anualmente, de los cuales, $78 millones son usados en el primer juicio o juicio original de modo que el estado se ahorraría millones de dólares si estas personas fuesen sentenciadas a cadena perpetua.

 

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