PAPA FRANCISCO PIDIÓ PERDÓN POR LOS CRÍMENES DE LA IGLESIA DURANTE LA CONQUISTA DE AMÉRICA  
“NO ES POSIBLE OLVIDAR EL SUFRIMIENTO Y LAS INJUSTICIAS INFLIGIDOS POR LOS COLONIZADORES A LAS POBLACIONES INDÍGENAS, CUYOS DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES ERAN CON FRECUENCIA PISOTEADOS”, HABÍA DICHO BENEDICTO XVI
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Un tema que no se tocó directamente durante la reciente vista del Papa Francisco a los Estados Unidos, fue el tema de los crímenes cometidos por la iglesia en contra de los pueblos aborígenes nativos. El tema sólo salió a reducir en relación a la canonización de Junípero Serra pero muchos no olvidaron las palabras de Francisco durante un encuentro con movimientos populares de todo el mundo en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) en Julio pasado: “Pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”. Pidió “tierra, techo y trabajo” para todos: “Son derechos sagrados. Hay que luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en Latinoamérica y en toda la Tierra”.

Durante casi una hora, el Papa escuchó con atención los testimonios de los grupos de excluidos (indígenas, cartoneros, trabajadores precarios del mundo rural y de las periferias de las ciudades) de todo el mundo. También un encendido alegato del presidente de Bolivia, Evo Morales, contra los colonialismos pasados –“en 1492 sufrimos una invasión europea y española”— y los contemporáneos. 

Fue casi al final cuando Francisco admitió: “Alguno podrá decir, con derecho, que «cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia». Y añadió: “Al igual que San Juan Pablo II pido que la Iglesia «se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos». Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”.

No es la primera vez que un papa pide perdón a los indígenas, pero no desde luego con esta contundencia. El 13 de octubre de 1992, Juan Pablo II pidió en Santo Domingo a los indígenas que perdonasen las injusticias cometidas contra sus antepasados y, días después en Roma, insistió en su «acto de expiación por todo lo que estuvo marcado por el pecado, la injusticia y la violencia» durante la evangelización de América. Quince años después, el 23 de mayo de 2007, Benedicto XVI afirmó que “el recuerdo de un pasado glorioso” no puede ignorar “las sombras” que acompañaron la evangelización de Latinoamérica. “No es posible olvidar el sufrimiento y las injusticias infligidos por los colonizadores a las poblaciones indígenas, cuyos derechos humanos fundamentales eran con frecuencia pisoteados”, dijo entonces Joseph Ratzinger.

La diferencia en el fondo y en las formas es evidente, aunque también Francisco, como antes Juan Pablo II y Benedicto XVI, añadió que “para ser justos” tenía que reconocer a los sacerdotes que “se opusieron a la lógica de la espada con la lógica de la cruz”. 

 

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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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