EL ÚLTIMO AÑO DEL “JEFE DEPORTADOR”
Por Michel Leidermann

Desde el 1 de enero de 2016, la Administración del Presidente Barack Obama inició una nueva campaña a nivel nacional de redadas llevadas a cabo por el Servicio de Migración y Aduanas (ICE) para deportar familias que ya han recibido órdenes de deportación y que llegaron en 2014, lo que suma un estimado de 100,000 familias incluyendo mamás y niños.

Estos son inmigrantes que huyeron de la violencia en El Salvador, Guatemala y Honduras. La deportación de muchas de estas familias fue ordenada por jueces de migración y en muchos casos, los afectados no tuvieron representación legal (abogados) adecuada no entendieron los procedimientos de asilo ante la corte.

En marzo de 2014, Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza dijo en un programa de Univisión, que los Estados Unidos estaba cerca de alcanzar los dos millones de deportaciones, niveles históricos que no se habían visto antes con ningún otro presidente, dándole al presidente Obama el apodo de “Jefe Deportador”.

Medido por la frecuencia mensual de deportaciones, los números de la Administración Obama son significativamente más altos que los de la Administración Bush, aún cuando la población estimada de inmigrantes indocumentados en el país ha bajado. 

El portal de verificación de datos Politifact verificó los números en marzo del 2014, y ¡los números no mienten! El promedio de deportaciones anuales de los últimos cinco presidentes son reveladores: Ronald Reagan (1981-1988, 8 años): 21,046; George H. Bush (1989-1992, 4 años): 35,332; Bill Clinton (1993-2000, 8 años): 108,706; George W. Bush (2001-2008 (8 años): 251,567; Barack Obama (2009-2016 (estimado por 8 años): 395,689.

Muchos latinos votaron dos veces por Barack Obama las dos veces que fue candidato presidencial (2008 y 2012) y están profundamente decepcionados con el presidente. En ocho años ha mostrado falta de liderazgo en el manejo de los asuntos de migración y ha arruinado sus relaciones con la comunidad latina.

Tal vez Obama olvidó que los latinos creyeron en su mensaje de esperanza y votaron por él. Ahora muchos están contentos de que 2016 sea su último año en el cargo, a pesar de que el futuro para los inmigrantes es incierto sobre todo si el nuevo presidente es del partido republicano y este partido sigue con mayoría en el congreso.

Y no hay que olvidar que se espera que los latinos alcancen el 31% de la población total para 2050 mientras la población afroamericana permanecerá en 12% y la población blanca bajará al 46%.

Esta nueva realidad demográfica debería motivar a los políticos para mejorar su relación con los latinos. No todos son deportables, pero si muchísimos serían afectados si deportan a millones de latinos, sus padres, hijos, tíos, primos, etc., y sin olvidar que los inmigrantes realizan muchos de los trabajos duros y malpagos que los ni los blancos ni los morenos quieren hacer. Y entonces ¿que pasaría en la economía americana sin los inmigrantes? Algo de sentido común frente a esta realidad económica tendrá que aparecer entre los políticos antiinmigrantes que no pueden dejar de reconocer la necesidad de esta mano de obra en el campo, la construcción y los servicios, entre otros.

Así pues, nos alegramos que sea el último año del “Jefe Deportador” pero quien sabe lo que futuro nos traerá. No podemos dejar que se olvide de que este es un país hecho por los inmigrantes y que la Estatua de la libertad nos recuerda “Enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades a mí”.?

 

Edición de esta semana
CENTRO DE AYUDA A VICTIMAS LATINAS DE VIOLENCIA Y CRÍMENES
Por Michel Leidermann
EL LATINO visitó las oficinas del Centro de Asistencia a Latinos Victimas de Crimen en North Little Rock para conocer detalles sobre esta nueva organización que está ayudando a las victimas latinas (sin importar su condición migratoria) que han sido víctimas de crímenes y hablan poco inglés para ofrecerles ayuda con los tramites policiales/judiciales, apoyo emocional y desarrollar en la victima la confianza y la seguridad en sí misma para prevenir nuevos siniestros.   / ver más /
Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
La evidencia está a la vista: la Organización Trump, como decenas de otras empresas también habría contratado inmigrantes indocumentados, copiando de este modo una fórmula bastante conocida de beneficio económico al hacer uso de mano de obra sin documentos y, por ende, mal pagada y sin beneficios de salud. Unos necesitan de otros, cierto, pero la balanza siempre se inclina en favor de quien contrata.   / ver más /