EL ‘EFECTO TRUMP’ MOVILIZA A LOS LATINOS
Por Michel Leidermann

Desde el mismo día que lanzó su campaña, en junio del año pasado, Donald Trump se ha presentado como un duro contra la inmigración y especialmente contra los latinos. Sus insultos provocaron el verano pasado un movimiento de reacción de la comunidad latina que llevó incluso a actos de boicot económico contra el magnate. La duda es si eso se traduciría en una reacción en las urnas si él fuera el candidato republicano. Con las primarias medio decididas en ambos partidos y a cuatro meses de la proclamación definitiva de candidatos presidenciales, ya hay un “efecto Trump” que está movilizando a los latinos en números sin precedentes para votar y frenar su camino a la Casa Blanca.

Recientemente varias organizaciones bajo el paraguas del Center for Community Change Action presentaron una iniciativa multimillonaria para hacer un esfuerzo definitivo hasta noviembre para que aumente la participación de los latinos en las elecciones. Bajo la forma de un Super PAC (grupo de apoyo electoral) tienen un presupuesto inicial de $15 millones para inscribir a electores de  minorías, especialmente latinos.

Es una admisión en la política norteamericana actual, que los latinos han crecido tanto que si votan en bloque, pueden decidir el resultado de las elecciones. Sin embargo, no es exactamente así. Los latinos en general solo se movilizan para las presidenciales y es difícil que lo hagan en primarias o en elecciones más locales. Mientras la participación electoral supera el 64% entre blancos y afroamericanos, entre los latinos está por debajo del 50%. En estas elecciones, se calcula que 27,3 millones de latinos tendrán derecho a voto, 4 millones más que en 2012. Una de las razones por las que la participación es baja entre los latinos es que el 44% de esta población de menores de 30 años, que vota por lo general menos. Cada 30 segundos, un latino cumple 18 años. Lo más preocupante para los republicanos es que el efecto Trump está llegando también a los jóvenes. Cada vez más jóvenes se están inscribiendo para votar y se apuntan como voluntarios para inscribir a otros. Los padres, con papeles o indocumentados, animan a sus hijos ciudadanos a votar.

El efecto Trump amenaza con ir más allá del candidato en concreto e impregnar cualquier carrera electoral para los republicanos, cuando más latinos se candidatean a cargos en diversas elecciones estatales y locales. 

También inmigrantes que, después de años sin interesarse por hacerse ciudadanos de Estados Unidos, se están apresurando a jurar la Constitución para poder votar en noviembre. Solo para poder parar Trump.

Trump aún no es el candidato republicano. El ala más tradicional del Partido Republicano, el llamado “establishment”, promete dar la batalla hasta el final para impedirlo. Su principal temor desde el principio, es que Trump sea un candidato que provoque una movilización de las minorías sin precedentes y les deje otros cuatro años fuera de la Casa Blanca, parece estar tomando forma. 

Lo triste es que ha hecho falta un Trump para movilizar a los latinos y demostrar su fuerza política. Finalmente pareciera que nuestra comunidad se ha convencido de que si queremos formar parte de este país, crecer y progresar, no queda otra que participar activamente en su democracia y por tanto es su proceso político, Quedase callados y esperar a que otros resuelvan nuestros problemas, no lleva a nada. 

Finalmente nos convencimos que “votar es poder”.?

 

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