DESPRECIO DE TRUMP POR LAS MUJERES
Por Michel Leidermann

Cuando buscaba la candidatura republicana, Trump ya encendió la polémica cuando reprendió a la reportera televisiva Megyn Kelly, por considerar que había ella sido demasiado dura con él durante un debate televisado. “Le brotaba sangre de los ojos, le brotaba sangre de... cualquier parte”, la insultó. Aquellas palabras, por el tono y el contexto, se interpretaron como una referencia a la menstruación y la alteración hormonal. La presentadora le había hecho mención precisamente por otras groserías de Trump, que había llamado “gorda” y “cerda” a la actriz Rosie O’Donell, en otras ocasiones. 

Recientemente volvieron los ataques de Trump contra las mujeres cuando desprestigió por twitter a la presentadora de un programa televisivo matinal muy crítico con él (Morning Joe, de la MSNBC), Mika Brzezinski, diciendo “La loca de Mika, de bajo coeficiente intelectual, y el psicópata de Joe (su prometido y copresentador), vinieron a pasar tres días a Mar-a-Lago [el resort de Trump en Florida) por Nochevieja e insistieron en verme. Ella sangraba mucho por un estiramiento de cara. ¡Dije que no!”.

Millonario, virulento, narcisista, machista, Trump ha provocado una indignación general. ¿Puede un presidente comportarse así sin que ocurra nada? El público estadounidense, tan orgulloso de su historia, su democracia y respeto a sus instituciones, parece ya resignado a que su presidente se comporte de ese modo irracional.

A Trump no se le ha resistido límite alguno hasta ahora. Se impuso con autoridad en las primarias republicanas ante más de una docena de rivales, pese a todos sus excesos sexistas y racistas, y venció luego a Hillary Clinton con nuevos atropellos en ese terreno, como cuando la interrumpió en un debate diciendo “¡Qué asquerosa es esta mujer!” o cuando se difundió un vídeo de 2005 en el que, en una pausa de un programa televisivo, Trump se jactaba de poder manosear a las mujeres sin su consentimiento, gracias a su fama y poder. “Cuando eres una estrella, te dejan hacerles de todo. Puedes hacer lo que quieras... Agarrarlas por el …. Puedes hacer lo que quieras”, se jactó entre risas.

Ahora es presidente de Estados Unidos y, aunque su nivel de popularidad general está en mínimos históricos, el porcentaje de aprobación entre los propios republicanos resiste por encima del 80% a pesar de un historial marcado por acusaciones de acoso o sexismo, tanto por parte de concursantes de su programa televisivo (El Aprendiz), como por modelos de su certamen de Miss Universo.

Los republicanos tienen ahora la mirada puesta en las elecciones legislativas de 2018. Algunos expertos señalan que, en realidad, la personalidad de Trump es tan exagerada, que a los candidatos republicanos les ayudará a marcar sus diferencias con el presidente, si es que tienen las agallas para decirlo públicamente. 

Algo muy habitual en los mítines de Trump, es que sus seguidores disculpen sus actitudes disparatadas: “No es un político…”, justifican algunos, como si en realidad el lenguaje del desprecio a las mujeres es un correcto leguaje político. “Claro que no me gusta su estilo, pero le juzgaré por sus actos”, señalan también. “Él habla claro, dice lo que los demás no se atreven”, es otro clásico.

Estos comentarios suelen venir de hombres y mujeres, fastidiados por lo que consideran una limitación de corrección política, cuando también destacan su aversión a Clinton..., y defienden que las actitudes de Trump, no son para tanto... 

 

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Nuevas técnicas han permitido las cirugías mínimamente invasivas y tiempos de recuperación mucho más cortos para cientos de pacientes que han sido sometidos al reemplazo de la válvula aortica del corazón por vía de un catéter (cirugía percutánea a través de la piel) en lugar de las mayores cirugías de corazón abierto.    / ver más /
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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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