¡Políticos limpios, Ja. Ja, Ja!
Por Michel Leidermann
Quiero comenzar con un chiste que ilustra mis puntos de vista sobre los políticos en general.
Un caníbal caminaba a través de la selva y llega a un restaurante propiedad de otro caníbal. Sintiendo hambre, el primer caníbal se sienta y mira el menú que ofrece únicamente tres especialidades:
• Misionario asado: $10.00;
• Explorador frito: $15.00;
• Político cocido al horno: $100.00.
El caníbal llama al cocinero y le pregunta, ¿porqué tanta diferencia de precio para el político?”
El cocinero contesta: ¿Alguna vez ha intentado limpiar uno?
Cualquiera que piense que la llave para que nuestros gobernantes se enfoquen en resolver los problemas más difíciles y acuciantes en el país, consiste sólo en reemplazar a los republicanos por los demócratas o vice versa, están soñando.
Hay más de 34,000 cabilderos (ex-legisladores y otros profesionales que buscan influir las disposiciones de los legisladores) en Washington, tratando de influenciar las decisiones del mayor número de legisladores que puedan con fiestas, viajes y regalos, a favor de las organizaciones que les pagan sus sueldos y gastos. Algunas estimaciones son que en el 2004, estos cabilderos gastaron cerca de $6 millones por día.
Nuestros gobernantes ya no representan a la mayoría de los electores. Ahora representan a los grandes intereses que les untan las manos, ya sean comerciales o sin fines de lucro.
No es sorpresa entonces que la política se haya convertido en la profesión menos respetada y menos popular. Menos del 25% de los electores cree que los políticos son honestos y hacen su trabajo a favor del bien público nacional.
Eso explicaría que sólo un 40% de los ciudadanos sufragan en elecciones en que se elegi a un presidente.
Muchos legisladores sólo buscan aprobar leyes y presupuestos para sus propios distritos electorales locales, afín de conseguir suficientes votos para su reelección o ganar popularidad para que cuando regresen a sus pueblos, puedan seguir lucrando con sus negocios particulares apoyados por el “pueblo” a quienes favorecieron cuando estaban en el Congreso.
Pero la vedad es que después de 9/11, nuestras fronteras siguen inseguras, nuestra deuda fiscal nacional es de casi $9 trillones, siendo la China comunista uno de los mayores beneficiarios del déficit comercial exterior de los EUA por la mano de obra tan barata y esclavizante que tienen.
Es tiempo de cambiar nuestro sistema de cómo financiar las campañas políticas. Necesitamos pagarles a nuestros legisladores un sueldo adecuado, alto de ser preciso, pero conmensurable con sus responsabilidades y al mismo tiempo prohibirles el aceptar dinero o regalos de nadie, so pena de ir a la carcel.
Hemos llegado a un punto en que con el actual sistema político, nos vemos forzados a elegir al menos malo, al menos incompetente, y al menos ofensivo, porque los políticos con calidad profesional y moral, no quieren quemarse como candidatos.
Y ojo que digo políticos y no líderes, porque la gente no es tan tonta como piensan los políticos, y no se olvida fácilmente de las trastadas que los políticos cometen frecuentemente.
Los líderes tiene visión a largo plazo y el pueblo los sigue porque creen en su misión para el bien común. Los políticos, tienen miopía y sólo ven lo que está más cerca, lo que es más conveniente a corto plazo pues no confían ni en ellos mismos.
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