Irlanda, ejemplo para el mundo
Por Michel Leidermann
LEYENDO ALGUNOS ARTÍCULOS me encontré con una sorpresa: Irlanda es actualmente el segundo país más rico de la Unión Europea (Luxemburgo es el primero), después de siglos de emigración forzada por la pobreza y la hambruna y las guerras civiles internas. Hoy en día Irlanda tiene un producto bruto interno (GPD) mayor que el de Alemania, Francia e Inglaterra.
¿Cómo es que Irlanda, el país mirado en menos y limosnero, se convirtió en menos de una década en un país rico?
Parecería un milagro, pero es que de la desesperación surgieron ideas innovadoras que han dado un resultado extraordinario.
El cambio comenzó en los años 60 cuando el gobierno decretó que la educación secundaria en el pequeño país, sería gratuíta permitiendo con ello a un número mucho mayor de jóvenes de las clases trabajadoras, el obtener su licencia secundaria o un diploma técnico. Como resultado, cuando Irlanda se incorporó a la Unión Europea en 1973, pudo ofrecer una clase trabajadora mucho más educada a posibles nuevos inversionistas.
Pero los cambios no quedaron allí. En un hecho casi sin precedentes, el gobierno, los principales sindicatos, los granjeros y los industriales, se unieron y acordaron: un programa de austeridad fiscal, la reducción de los impuestos corporativos al 12.5% (por debajo del resto de Europa), moderar los salarios y beneficios, y buscar agresivamente nuevos inversores para el país.
En 1996, Irlanda convirtió la educación secundaria en básicamente gratuíta, creando con ello una fuerza laboral aún más educada y preparada.
Los resultados han sido fenomenales. Hoy, 9 de de las 10 compañías farmacéuticas más grandes del mundo, tienen plantas en irlanda, así como las tienen 16 de los 20 mayores fabricantes de aparatos médicos del mundo, y 7 de las mejores10 empresas de programas para computación.
Michael Dell fundador de la empresa Dell de computadoras, explica que la decisión de abrir una fábrica en Irlanda se basó en que el país ofrecía una fuerza laboral educada, buenas universidades, cercanía al resto de Europa, y una política tributaria favorable y de incentivos para las industrias inversoras, todas normas permanentes sin importar cual partido político está en el poder. Esto porque demasiados irlandeses recuerdan los malos tiempos y decidieron despolitizar el desarrollo económico del país. Además agregaba Dell, los irlandeses son competitivos, quieren triunfar, y saben como ganar. En 1990, la fuerza laboral de Irlanda era de 1.1 millones. Este año es número llegará a 2 millones incluyendo unos 200 mil trabajadores extranjeros.
La formula irlandesa es bastante simple: hacer que la educación secundaria y superior sean gratuitas, reducir y simplificar los impuestos a las corporaciones, buscar activamente a nuevos inversionistas extranjeros, abrir su economía a la libre competencia, hablar inglés, y crear un consenso entre todas las facciones del país sobre condiciones y costos del trabajo y beneficios, y mantenerlos firmes a pesar de los problemas que puedan surgir en el camino.
La recuperación de Irlanda no fue un milagro, no encontraron oro. Fue más bien la toma de decisiones correctas y su abertura al comercio mundial.
Parece fácil, pero en América Latina continuamos con un nacionalismo regresivo que mantiene a los pueblos en la ignorancia y a las inversiones alejadas.
¿Y usted que opina?
el-latino@arktimes.com (501) 374-5108 www.ellatinoarkansas.com
Edición de esta semana
CIUDAD DE LITTLE ROCK CELEBRÓ EL LANZAMIENTO DE LA TARJETA DE IDENTIFICACIÓN MUNICIPAL
El pasado sábado 7 de julio se inició oficialmente el proceso para que las personas mayores de 14 años que residen dentro de los límites de la ciudad de Little Rock, sin importar su estatus migratorio, puedan obtener oficialmente una tarjeta de identificación municipal. Será muy beneficiosa para personas que no tienen otro medio oficial de identificación y también les serán útiles para conseguir trabajo.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
La reunión entre los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin en Helsinki será recordada por el bochornoso papel del presidente de Estados Unidos: indigno y lastimoso.   / ver más /