Bush en Latinoamérica
Por Michel Leidermann
La próxima visita del presidente George W. Bush a cinco países latinoamericanos a partir del 8 de marzo por siete días, será su mayor esfuerzo por tratar de mejorar los vínculos con la región, pero es probable que el viaje ocurra demasiado tarde para contrarrestar el creciente sentimiento anti-norteamericano en la región.
Bush que no le prestó mucha atención a la región después de proclamar durante su campaña del 2000 que convertiría a América Latina en ‘’un compromiso fundamental de mi presidencia’’, viajará a Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México.
Sin embargo, Bush visitará la región como un presidente débil. Los presidentes latinoamericanos que lo recibirán saben que no puede ser reelecto, gobierna con un Congreso de oposición, y su vicepresidente no será candidato a la Casa Blanca. De hecho, es la primera vez en 80 años que la Casa Blanca no tiene a alguien candidateándose a la presidencia.
Los anfitriones de Bush también saben que el Presidente no decidirá la selección del candidato de su partido para las elecciones del 2008. Por ahora los candidatos republicanos no quieren ser vistos junto a Bush cuya popularidad ha caído a un 28%.
Asimismo, Bush llegará a la región poco antes de la expiración el 1 de julio de la autoridad que le dió el congreso para negociar por la vía rápida nuevos tratados de libre comercio. Y los presidentes que lo reciban saben bien que no es seguro que un Congreso norteamericano cada vez más proteccionista extienda el plazo para negociar nuevos acuerdos.
Lo que es más, la popularidad de Bush en varios de los países que visitará - especialmente en Sudamérica – es la más baja.
‘Bush va a América Latina con muchas cosas en contra con poco que ver con la política de Estados Unidos hacia Latinoamérica, sino con el rechazo a las políticas de Estados Unidos en el mundo.
Algunos funcionarios de Estados Unidos dicen que el mero hecho de que Bush será un espectador pasivo en las elecciones del 2008 obrará a favor de los países que visitará, pues por primera podrá concentrarse en el futuro de las relaciones bilaterales sin estar pensando en posibles repercusiones electorales negativas en Estados Unidos.
Otros argumentan que Bush podría lograr acuerdos sustanciales con México, quizás el destino más importante de su gira, en material de drogas, inmigración, y disputas comerciales como los derechos de tránsito de camiones mexicanos en Estados Unidos. Hay un consenso entre ambos partidos en Washington, de que México requiere más atención, porque es un tema de seguridad nacional.
No parecería que Bush logrará ganar muchas simpatías en América Latina mientras las tropas norteamericanas sigan en Irak, y mientras Chávez siga prometiendo petrodólares a todo líder que se deje fotografiar junto a él.
Como mucho, Bush puede lograr que algunos países latinoamericanos recuerden el hecho de que la economía de Estados Unidos les ofrece enormes oportunidades para aumentar sus exportaciones, recibir más inversiones, y atraer más turistas.
Para dar una idea de las dimensiones económicas, tan sólo el estado de la Florida, tiene una economía casi tres veces mayor al producto bruto conjunto de Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, y Nicaragua.
Si Bush logra transmitir la idea de que independientemente de la política exterior de Washington, EUA sigue siendo el mayor comprador de bienes del mundo, podría considerarse que su viaje no fue en vano.
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par Michel Leidermann
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