PROYECTOS ESTRELLA DE BIDEN SE DEBILITAN A LOS 6 MESES DE ASUMIR LA PRESIDENCIA
LA AMBICIÓN DE BIDEN DE LOGRAR ACUERDOS CON LOS REPUBLICANOS NO HA CRISTALIZADO

Los primeros 100 días de Joe Biden en la presidencia parecieron una centella. Echando mano del poder ejecutivo, el nuevo presidente de lanzó una insólita batería de decretos y memorandos con los que enterró grandes decisiones de Donald Trump: resolvió el retorno al Acuerdo del Clima de París, ordenó detener la construcción del muro en la frontera con México y eliminó el veto de las personas transgénero en el Ejército, entre otras medidas. 

También impulsó un plan de reactivación económica de $1,9 billones y anunció otros programas de apoyo social. De cara al exterior, cambió radicalmente el tono hacia los países aliados, declaró el regreso del multilateralismo y le llovieron parabienes de Europa por la audacia de sus proyectos.

El impetú Biden, sin embargo, ha empezado a perder fuerza conforme se ha acercado a sus primeros seis meses de su mandato. Varios de sus grandes proyectos legislativos, como la reforma migratoria, la policial o las medidas de control de armas, han quedado atascados en el Congreso debido a la débil mayoría demócrata. 

La ley del acceso al voto naufragó en junio en el Senado. Y el ambicioso plan de infraestructuras sigue en negociación. Biden anunció hace ya un mes un preacuerdo bipartito de menor presupuesto ($1,2 billones, frente a los $2,3 iniciales).

Ha resistido incluso el objetivo de 70% de vacunación contra el coronavirus el Biden había marcado para el 4 de julio, y el país sufre un rebrote de casos de la variante delta. 

Benefician al presidente la buena marcha de la economía, que experimenta las mayores tasas de crecimiento en 40 años, pero crecen los temores por la inflación, en máximos desde 2008. 

La inquietud por el futuro de la agenda de Biden empieza a crecer en las filas del Partido Demócrata ante el impedimento del Partido Republicano. 

El episodio de la nueva ley de voto, una de las grandes batallas políticas, representa un buen ejemplo de los problemas que le esperan a Biden a partir de ahora. A diferencia del plan de rescate, esta no es una legislación que se pueda aprobar con una mayoría simple en el Senado, sino que requiere del apoyo de 60 de los 100 senadores.

 Los demócratas controlan la Cámara de Representantes y están igualados 50-50 en el Senado, pero la vicepresidenta, Kamala Harris, puede emitir un voto que dirima un empate cuando el proyecto en discusión no exige más que de la mitad más uno de los votos.

Ese no es el caso de la llamada ley del pueblo, la reforma electoral de mayor calado en décadas. El pasado marzo, los demócratas sacaron adelante la primera versión en la Cámara de Representantes con el fin de contrarrestar las restricciones impuestas en varios Estados republicanos en los últimos meses y que, de facto, limitan la participación de los desfavorecidos y las minorías. 

Los 50 senadores republicanos bloquearon incluso su debate al votar unidos e impedir la supermayoría de 60 senadores.

Esa mayoría es una norma establecida por el filibusterismo, una táctica parlamentaria que permite a cualquier senador objetar el procedimiento y la votación de un determinado proyecto de ley. 

Asuntos como el paquete de rescate de la COVID, sin embargo, quedan blindados del filibusterismo porque se recurre a un procedimiento de urgencia de reconciliación presupuestaria. También los nombramientos de jueces del Tribunal Supremo, por ejemplo, han pasado a aprobarse por mayoría simple desde que los republicanos cambiaron las normas —usaron la llamada “opción nuclear”, en la jerga parlamentaria— en 2016. 

La presión crece para que los demócratas saquen adelante temas importantes. En la Cámara baja lograron consensuar una propuesta de inversiones y gasto por valor de $3,5 billones, con medidas para impulsar la lucha contra el cambio climático y la pobreza, reforzar el programa de sanidad pública para la tercera edad (Medicare) y otros objetivos clave de la agenda Biden. 

Pero a la capacidad negociadora de Biden con el Senado, le aguarda otro complejo semestre. 

 

Edición de esta semana
LOS PADRES ANTE UN DILEMA POR LA AMENAZA DE LA VARIANTE DELTA
La nueva evidencia sobre la capacidad de la variante Delta para infectar y propagarse incluso entre quienes están completamente vacunados ha sido particularmente alarmante para los padres de niños pequeños que aún no son elegibles para las vacunas.   / ver más /
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Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
La actual situación del covid-19 en Arkansas es una crisis que se acelera. Nuestro estado está entre los 3 primeros en aumentos de casos de Covid y somos los terceros más bajos de EE.UU. en número de residentes vacunados.   / ver más /