Un país menos 12 millones
Por Michel Leidermann
¿Que pasará si los legisladores de EUA niegan a 12 millones (o más) de trabajadores indocumentados una vía para obtener la legalización?
De negarse la legalización, se mantendría el submundo de inmigrantes marginados. Continuarían 12 millones de residentes de segunda clase (la mayoría de ellos latinos) segregados de la sociedad, y legalmente excluidos de siquiera aspirar a formar parte de ella. Eso es una fórmula segura para la frustración, el odio y la rebelión.
El exigir que una típica familia latina de cinco personas pague más de $64,000 y espere 25 años para poder solicitar la ciudadanía, como lo propone la Casa Blanca, quizás convenza a futuros posibles inmigrantes para que no vengan a EUA, pero no haría nada para resolver el problema de los que ya están aquí.
Las deportaciones masivas no sólo son moralmente cuestionables, sino que son una locura desde el punto de vista social y económico. Hay unos 3.1 millones de niños nacidos en los EUA cuyos padres no residen acá legalmente, según el Centro Pew de Investigación. Estos niños son ciudadanos norteamericanos. Sus padres no se los van a llevar de vuelta a sus países. ¿Qué hacer con ellos? ¿Ponerlos en orfanatos?
¿Y cómo se pagaría por el costo de las deportaciones? Según estimaciones deportar ilegales costaría por lo menos $206,000 millones.
El hecho es que casi 90% de los trabajadores indocumentados actualmente trabajan, ocupando 1.4 millones puestos en la industria de la construcción, 1.2 millones de puestos en restaurantes, hoteles y otras empresas de recreación, y cientos de miles de empleos en la industria agrícola. Si fueran deportados, ¿quién haría su trabajo? De hecho ya los agricultores y los constructores están notando la falta de mano de obra.
Aún si hubiera suficientes ciudadanos norteamericanos dispuestos a tomar esos trabajos por salarios más altos, los consumidores de EUA terminarían pagando mucho más por sus viviendas y por sus alimentos.
Tarde o temprano, muchas más empresas se mudarían a México y otros países como India y China con salarios más bajos. EUA entonces no sólo dependería del petróleo importado, sino que sería cada vez más dependiente de todos los productos, alimentos y servicios importados.
Esto sin olvidar que en los próximos 5 años, se prevé pasaran a jubilación 76 millones de “baby boomers” (bebés de posguerra).
El deportar a los indocumentados latinos o poner obstáculos imposibles de cumplir para obtener su residencia, crearía un caos político en México e intensificaría las tensiones sociales en varios otros países centroamericanos. Los deportados aumentarían dramáticamente el desempleo y dejarían a algunas de las comunidades más pobres en sus países de origen, sin los $60,000 millones de remesas familiares al año que en muchas comunidades, son su principal fuente de ingresos.
Por supuesto que hace falta una reforma migratoria. Y quizás haya que exigir a los inmigrantes aprobar un examen del idioma inglés más difícil, o pagar multas razonables por haber venido sin papeles.
Con más de 20 precandidatos presidenciales de ambos partidos para el 2008, me atrevo a decir que no habrá reforma sin nuevo presidente. Pero si los políticos no se atreven a aprobar nuevas leyes, que por lo menos aumenten el número de visas que ya están previstas en las leyes actuales y cobren cuotas moderadas que paguen por la burocracia necesaria para tramitar los documentos.
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