A 50 años de la integración racial en la escuela Central High de Little Rock
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A principios de 1900, los americanos en general veían al mundo a través del lente de la “raza.”. Era un lente que conformaba las ideas acerca del lugar de cada uno en la sociedad.
Durante esos años, los americanos que se oponían a la segregación concentraban sus esfuerzos en proporcionar a los jóvenes afro americanos las destrezas necesarias para desafiar abiertamente a la discriminación. Fundaron diversas escuelas vocacionales, colegios y universidades abiertas a los jóvenes de todas las “razas” y etnicidades.
Con el tiempo, algunos abogados formados en esas instituciones pusieron en marcha la tarea de desmantelar la discriminación ante los tribunales. Con el apoyo de la National Association for the Advacement of Colored People (NAACP), atacaron, caso por caso, las leyes, particularmente las relativas a oportunidades de empleo. Empezaron con las universidades subvencionadas por los estados y luego centraron su atención en las escuelas publicas de la nación.
El 17 de mayo de 1954, en el caso Brown v. Board of Education, la Corte Suprema falló unánimemente en su favor. Los jueces declararon que las escuelas separadas para blancos y negros no eran ni podían nunca ser iguales.
Las decisiones tomadas por la gente común, jóvenes y viejos, negros y blancos, determinaron la rapidez y facilidad con que se abrirían esas puertas. En algunas comunidades, se abrieron sin mayor discusión. En otras, aún la posibilidad de una integración limitada desencadenó viejos odios y dió nueva vida a los viejos prejuicios y a la mala información sobre el tema de la “raza.”
En el otoño de 1957, los partidarios y los oponentes de la segregación estaban pegados a sus asientos frente a la TV, siguiendo el desarrollo de la crisis en Little Rock, Arkansas.
En el verano de 1957 pocos esperaban que Little Rock se convirtiera en el centro de la crisis integracionista. Casi nadie protestó en 1956 cuando la junta escolar anunció su plan para integrar una escuela secundaria desde principios del otoño de 1957. Y no hubo recriminaciones cuando las autoridades escolares aprobaron a 17 estudiantes afroamericanos, de entre más de 200 solicitantes, para su ingreso a Central High, una de tres escuelas secundarias enteramente blancas de la ciudad.
Con todo, a medida que se aproximaba el otoño, la resistencia a la integración se fue haciendo más explicita en Little Rock y en otros lugares. Varios estudiantes afro americanos respondieron retirando sus solicitudes.
Para el día de apertura de la escuela, solo nueve estaban listos para ingresar en Central High: Minnijean Brown, Elizabeth Eckford, Ernest Green, Thelma Mothershed, Melba Pattillo, Gloria Ray, Terence Roberts, Jeffferson Thomas y Carlotta Walls.
A pesar de lo que se decía en la TV, la radio y los diarios, ellos no creían que la integración iba a causar violencia en Little Rock.
No se esperaban disturbios, por el hecho de que otras escuelas de Arkansas habían sido integradas, por ejemplo en Fort Smith y otros lugares. Los autobuses habían sido desagregados en Little Rock sin ningún problema. La biblioteca estaba integrada; en la Universidad, las escuelas de medicina y de derecho habían admitido algunos negros. Por lo tanto, se esperaba que hubiera algunos problemas mínimos, pero nada grande, como para poner a Little Rock en el mapa nacional.
El primer indicio ocurrió la noche del lunes, Día de los Trabajadores, víspera del ingreso de los estudiantes a la escuela. El gobernador Orval Faubus apareció en TV y anunció que iba a convocar a la Guardia Nacional de Arkansas para impedir que entraran a Central High porque pensaba que sus vidas estaban amenazadas. Lo hacia para “protegerlos.” Eso era lo que alegaba, en aquel momento. Dijo que las tropas estarían frente a la escuela y que no los dejarían entrar, para salvaguardarlos y también para proteger la tranquilidad de la ciudad.
El martes por la mañana, las autoridades escolares pidieron a “los nueve de Little Rock” que permanecieran en sus casas, mientras se esperaban instrucciones del Juez federal Ronald N. Davies. El juez ordenó que la integración siguiese adelante de acuerdo con lo planeado. A los nueve estudiantes negros les dijeron que se presentaran en Central High a la mañana siguiente.
Temerosa por la seguridad de los chicos, la Sra. Daisy Bates, presidenta de la NAACP, sugirió que fueran en grupo, acompañados por lideres religiosos blancos y negros.
La quinceañera Elizabeth Eckford no sabia nada de ese plan, porque, en el apuro, Daisy Bates había olvidado informarla. Así fue que a primera hora de la mañana del miércoles Elizabeth salió para la escuela, sóla. Al llegar a Central High se encontró rodeada por una furiosa muchedumbre. Entre gritos y amenazas, trató de entrar al edificio, pero fue rechazada por soldados armados con bayonetas. No sabiendo que hacer y muerta de miedo, corrió hacia la parada del autobús, seguida por los gritos, los escupos, los insultos y las burlas de la muchedumbre.
Minutos mas tarde, otro estudiante negro, Terence Roberts, se aproximo a la entrada y los soldados formaron una barrera humana para cerrarle el paso. Aunque la multitud acosó también a Terence, la victima principal del furor colectivo fue Elizabeth. Se sentó en un banco, con las lágrimas corriéndole por el rostro.
Durante 17 días la Guardia Nacional de Arkansas impidió que “los nueve de Little Rock” entraran en la Central High, pero no hizo nada para dispersar las multitudes de blancos iracundos que se congregaban alrededor del edificio.
Perlesta Hollingsword, una afro americana que vivía cerca de la escuela, dijo muchos años después, “Lo que más me consternó en 1957 fue el número de blancos que no participaron en la agresión, que no hicieron otra cosa que mirar. Los vecinos expresaban su descontento, pero no hacían nada, no protestaban, solo cerraban las puertas y se desentendían.”
El viernes 20 de septiembre el juez Davis dictaminó que el estado no podía seguir bloqueando la integración. El gobernador Faubus respondió retirando la Guardia Nacional.
El lunes siguiente, un centenar de agentes de policía de Little Rock levantó barricadas de madera alrededor de Central High, mientras más de un millar de furiosos blancos, hombres y mujeres, se congregaban frente al edificio. Para evitar la multitud, los estudiantes afroamericanos entraron a la escuela por una puerta lateral. Al saber que estaban en el edificio, la multitud desencadenó un tumulto.
A media mañana la multitud había atacado a periodistas blancos y negros, destrozado puertas y ventanas de la escuela, llegando casi a capturar a “los nueve de Little Rock.” La policía tuvo que sacarlos a escondidas de la escuela para protegerlos.
En las semanas subsiguientes, la División 101 de la Guardia Nacional restauró el orden en las calles. Pero ni los soldados ni los funcionarios escolares tuvieron mucho efecto en el pequeño pero decidido grupo de estudiantes blancos que día tras día insultaban, humillaban y amenazaban físicamente a “los nueve de Little Rock.”
A pesar de eso, todos, menos uno de los nueve, llegaron hasta el final del curso. Y en mayo, Ernest Green fue el primer afro americano graduado en Central High.
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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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