Un demonio llamado BURRO-CRACIA
Por Michel Leidermann
EL HURACÁN KATRINA HA REVELADO al mundo que la indolencia y la falta de liderazgo, siguen siendo parte de la vida cotidiana en los Estados Unidos. Al igual que en 1927 cuando la Gran Inundación de Mississippi azotó New Orleáns, los que tenían dinero abandonaron la ciudad con anticipación, mientras los desposeídos tuvieron que quedarse a merced de la naturaleza y recién, varios días después, fueron trasladados a refugios miserables carentes de toda infraestructura necesaria para tal emergencia.
Pasados 77 años poco ha cambiado en la capital del jazz. El 67% de la población sigue siendo de origen negro. Un 28% vive debajo del nivel de la pobreza, es decir con menos de $10 mil al año.
El mundo vió lo sucedido en el estadio Astrodome, donde parte de la población fue ubicada para librarse del embate de Katrina. Allí, confundidos entre los muertos, hubo nacimientos, asesinatos, abortos y violaciones. Mientras tanto, los medios de comunicación siguieron su patrón racista: negros caracterizados como saqueadores, mientras que los blancos, como seres humanos en búsqueda de comida.
En 1718, cuando fue fundada la ciudad, esta se encontraba al mismo nivel del río Mississippi, pues fue construida sobre sus sedimentos. Anualmente el río sube mientras que la ciudad se hunde. Así Katrina encontró a New Orleáns, 7 metros por debajo del nivel del río.
En realidad esta tragedia demostró que no solamente el gobierno falló en sus decisiones para prevenir la tragedia, sino todo el sistema de Defensa Civil (incluyendo los diques). La Guardia Nacional cuya misión principal era precisamente la defensa civil, fue inadecuada para esta labor por falta de entrenamiento y porque más de tres mil de sus mejores efectivos están en Irak con el 80% de la maquinaria necesaria para las misiones de rescate.
Y esto no solamente pasó en Luisiana, sino también en Mississippi y Alabama, que también sufrieron el paso de Katrina. La guerra en Irak también produjo confusiones en la Guardia Nacional, cuando borró la diferencia entre el enemigo extranjero y sus propios conciudadanos, pobres y desesperados. Recibieron en New Orleáns la misma orden que en Irak: "Tolerancia cero al saqueo" o "disparar para matar". Es decir su propio pueblo se convirtió también en el enemigo.
Lo trágico de todo esto son las vidas perdidas y los daños innecesarios debido a la ineptitud y la falta de previsión demostrada por las autoridades en todos sus niveles, y por sobre todo, la falta de liderazgo.
El argumento de que "había que seguir las reglas" o "cumplir con los requisitos formales" como justificación para que el alcalde no tomara decisiones previas salvadoras como no usar 165 autobuses escolares para la evacuación obligatoria; la gobernadora no activara la Guardia Nacional antes del impacto ni autorizo su federalización para que el gobierno nacional actuara con todos los elementos disponibles; y la demora del gobierno federal en responder através de su agencia FEMA, dejan en claro que se perdió en este caso, el espíritu pionero de la nación, que el sentido común quedó enterrado en las reglas y los papeles. Es decir se perdió la iniciativa y el uso del talento.
Un líder no puede ser un burro-crata. O líder, o burro-crata.
¿Y usted que opina?

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