La imperfección de los planes migratorios
Por Michel Leidermann
EL ANUNCIO DEL PRESIDENTE BUSH De "devolver a su país natal a todos los inmigrantes ilegales sin excepción’’ y crear un programa de trabajadores temporales que les permitiría trabajar hasta seis años en EUA pero que los obligaría a regresar a su casa pasado ese período, es una simpleza total.
El plan de Bush de usar $7,500 millones ($890 millones por año) para militarizar la frontera no logrará detener la avalancha de inmigrantes ilegales.
En los estados fronterizos, crecen las quejas de que los inmigrantes están saturando escuelas, hospitales y carreteras. Y los alarmistas están aumentando la histeria vaticinando que el estilo de vida americano está por derrumbarse a raíz de la presencia masiva de inmigrantes hispano—parlantes.
Desgraciadamente, otros proyectos que están en el Congreso, no son mucho mejores. La iniciativa Kennedy—McCain, también propone aumentar el patrullaje en la frontera, pero incluye la posibilidad de que los indocumentados puedan obtener el estatus legal. La iniciativa Kyl—Cornin, combina un aumento de la militarización de la frontera con una mayor inmigración legal, pero hace más difícil a los indocumentados el ganar su estatus legal.
El problema es que estas propuestas no resuelven los dos problemas de fondo: 1: no hay dinero que alcance para cerrar por completo las 2,000 millas de la frontera entre México y EUA ni recursos para deportar a todos los indocumentados; 2: la inmigración ilegal continuará mientras continúe la pobreza y falta de trabajos en América Latina.
Aunque los EUA aumentaron enormemente el presupuesto para la custodia fronteriza en los últimos 10 años, la inmigración ilegal se incrementó en proporciones aún más altas en el mismo período. La razón es una disminución de la migración temporal. Estiman que hay 11 millones de inmigrantes indocumentados en EUA—más del 80% latinoamericanos y caribeños— y dos tercios de ellos llegados al país en los últimos 10 años. Un récord de 500,000 inmigrantes ilegales estaría llegando anualmente a los EUA.
Mientras más tropas se pongan en la frontera, más inmigrantes cruzarán hacia EUA con sus familias completas (y no sólos), por temor a que se les haga más difícil visitar su país natal y regresar a los EUA. Y aquellos que ya están acá, no se moverán porque cruzar la frontera se vuelve más caro y más peligroso. Si los EUA realmente quieren reducir la inmigración ilegal, debería contemplar planes más realistas para reducir la brecha de ingresos entre norte y sur. Debería inspirarse en la Unión Europea, donde los países más ricos decidieron ayudar a construir escuelas y caminos en los países vecinos más pobres, a cambio de un comportamiento económico responsable de estos últimos. Toda Europa se benefició.
Dado el actual clima político de EUA, centrado en la seguridad nacional, y con la histeria antiinmigratoria, la posibilidad de que Washington ponga en marcha una Comunidad de las Américas al estilo europeo en el futuro próximo es difícil, pero no hay razón para que los EUA y México (el mayor socio económico de los EUA) no puedan ampliar su actual tratado de libre comercio hacia un acuerdo de integración económica más ambicioso contemplando los derechos de los trabajadores migrantes, y después expandirlo al resto de la región.
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