Magistrada Sonia Sotomayor
La nominación de la jueza Sonia Sotomayor a la Corte Suprema de Justicia por el presidente Barack Obama, es un momento histórico para Estados Unidos y para nuestra comunidad en particular. Por primera vez una persona latina tiene la posibilidad de sumar su voz al foro legal más importante del país.
Esta designación es un reconocimiento a una larga carrera profesional. Sotomayor sobresalió académicamente en universidades prestigiosas, fue fiscal de distrito, abogada corporativa en el sector privado, jueza federal de distrito nombrada por el primer presidente Bush (una administración republicana) y posteriormente el Presidente Clinton (una administración demócrata) la elevó al Tribunal Federal de Apelaciones.
Sotomayor también cumple con las afirmaciones del presidente Obama, de nombrar a alguien con una experiencia de vida que entienda mejor la realidad de los más desafortunados y que sea consciente del impacto que las decisiones judiciales del Tribunal Supremo tienen en la vida de las personas comunes.
En este aspecto, la jueza de origen puertorriqueño, brindará una perspectiva distinta al Alto Tribunal. Su origen humilde (criada en un conjunto habitacional público del Bronx), enferma de diabetes desde los 8 años de edad, criada por su madre junto a su hermano, cuando su padre murió teniendo ella sólo 9 años, y el arduo camino recorrido para llegar hasta donde ha llegado hoy, le dan una experiencia única sobre las oportunidades que existen en los Estados Unidos para superar la adversidad y poder triunfar sin importar cual haya sido su punto de partida. Otro claro ejemplo del difícil camino que algunos triunfadores tienen que recorrer, es el propio presidente Obama.
Sin embargo me parece que nosotros los latinos le damos demasiado peso a un candidato en particular.
Sonia Sotomayor nos llena de orgullo, pero lo que debemos esperar es que Sotomayor sea confirmada por sus méritos y no por su etnia, y que sirva en la Corte Suprema como una jueza ejemplar y no tome partido principalmente como mujer y como latina.
Su experiencia vivida ciertamente influirá en sus decisiones, pero también es el caso de todos los demás jueces, que aunque apegados a la Constitución y a la ley, no pueden dejar de lado la historia de sus vidas.
Es lógico que haya un escrutinio detallado sobre su carrera y sus ideas en el Congreso y por el público en general, pero esto no debe ser un obstáculo a su confirmación.
Habrá igualmente una discusión sobre su activismo judicial y las interpretaciones legales, que hizo en su momento. Será criticada por ser liberal y cuestionada sobre si por ser latina, esto influirá en sus decisiones futuras cuando estudie casos que tocan más de cerca a nuestra comunidad.
No hay duda que la Corte Suprema se enriquecerá con la presencia de Sotomayor, pero por sobretodo los jóvenes latinos tienen un nuevo modelo al que copiar y la aplicación de justicia será más representativa de la real diversidad racial y cultural de nuestro país.
Lo que los latinos tenemos que luchar más por, es una representación proporcional en los tres poderes del estado. Si somos el 16% de la población, debiéramos tener el 16% de representación, pero pareciera que demasiados latinos solamente persiguen el Sueño Americano en términos de dinero y no de ideales y como miembros de nuestra comunidad. Sotomayor es otro ejemplo de que SI SE PUEDE. Participación y representación van de la mano.
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Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
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