UN CACHITO DE JALISCO EN ARKANSAS
Por Rafael Nuñez
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“Que lejos estoy del suelo donde he nacido. / Inmensa nostalgia invade mi pensamiento. / Y al verme tan solo y triste cual hoja al viento, / quisiera llorar, quisiera morir de sentimento. / Oh tierra del sol, suspiro por verte / ahora que lejos yo vivo sin luz y sin amor…” –— Canción Mixteca, José López Alavés

“Allá al pie de la montaña donde temprano se oculta el sol / quedó mi ranchito triste y abandonado y a su labor. / Ahí me pasé los años, ahí encontré mi primer amor. / Y fueron los desengaños los que mataron a mi ilusión” — Mi Ranchito, Felipe Valdez Leal

“Caballo prieto azabache como olvidar que te debo la vida / cuando iban a fusilarme las fuerzas leales de Pancho Villa…” — Caballo Prieto Azabache, Pepé Albarrán

“Tenía fama de pelao’ / siempre anda bien armado / ese Maclovio Natera. / Era revolucionario / Quería mucho a su caballo / y le gustaba dar guerra. / Su caballo era muy fino, / se llamaba Golondrino, / dosalbo y muy pajarero. / Conocía bien el peligro / Se levantaba en dos patitas / y venteaba al enemigo” — Caballo Golondrino,Vicente Fernández
Pocas culturas como la mexicana veneran con tal vehemencia, y añoran aún más, tanto al terruño natal como a los animales del campo, y en particular a los caballos. Es tanto el cariño que el mexicano del medio rural (y en general, casi toda la sociedad mexicana) siente por sus caballos, que en México hasta surgió un subgénero musical para cantarle a este noble animal. Así fue como dentro del género de la música ranchera nació, en tiempos de la Revolución Mexicana, el subgénero conocido como “corridos de caballos famosos”. ¿Quién, siendo mexicano, no ha escuchado alguna vez “Caballo Prieto Azache“, “El Alazán y El Rosillo” o “El Moro de Cumpas”?
En medio de este entorno cultural se halla el señor José Rodriguez y sus dos potrillos de sangre árabe: Diamante, de un año y meses; y Jack, de dos años y medio. José ha vivido rodeado de caballos desde su infancia, transcurrida toda allá en su natal Jalisco. “Yo literalmente fue criado en el campo, entre las vacas, los caballos, los chivos y los borregos. Desde que yo tengo memoria, mi padre nos enseñó a lidiar con los animales, y eso es algo que siempre le agradeceré”. Domador de caballos desde muy jóven, José fue posteriormente instruído en los secretos, las artes y los oficios de cómo enseñar a los caballos a bailar por un tío de él llamado Jesús Arreola.
José Rodríguez actualmente reside a las afueras de la ciudad de Little Rock, donde compró “un terrenito” para poder finalmente realizar la ilusión que ha llevado dentro de sí desde que arribó a la Unión Americana: retomar, hasta donde sea posible, el estilo de vida que dejó atrás cuando se marchó de su pueblo natal de Ameca, Jalisco, para trasladarse a Estados Unidos en busca de un mejor futuro para su familia y él.
Así, él está convirtiendo en realidad el sueño que muchos mexicanos tienen después de llegar a Estados Unidos y quedarse a residir aquí: reproducir en la medida posible el amado medio rural que dejaron atrás cuando salieron de México, y que ahora tanto extrañan. Es algo así como traerse un cachito de su tierra natal y trasplantarla a Arkansas. José lo ha logrado. Innumerables otros sólo sueñan con ello… y muchas veces, cuando despiertan por la mañana, vuelven a añorar su tierra y sus animalitos,… y sí, hasta llegan a llorar.
Un Futuro Promisorio
José tiene planeado enseñar a sus dos potrillos, Diamante y Jack, a bailar; y posteriormente buscar participar en espectáculos –tales como rodeos, charreadas y desfiles– para mostrar públicamente lo que sus caballos han aprendido. “Después de eso, ya Dios dirá”, afirma José. “Por lo pronto, yo me siento feliz de la vida con el hecho de que ya tengo a mis dos potrillos, y este terrenito fuera de la ciudad, para irlo desarrollando poco a poco, a mi gusto, al estilo mexicano y jaliscience. Quiero que con el tiempo, cuando vengan a visitarme mis amigos y familiares, se sientan como si estuvieran allá en México”.
Por lo que refiere a las características específicas de sus caballos, José dice que los escogió de sangre árabe por ser éstos muy inteligentes, y que el más jóven, Diamante, es constantemente alabado por cuanta persona tiene la oportunidad de verlo correr o retozar. “Tiene muy buen porte, y he recibido comentarios por gente que sabe de caballos, que tal vez deba yo criarlo para las carreras… Ya veremos, ya veremos. De cualquier modo, por lo pronto todavía está muy jóven para tomar una decisión de ese tipo. Pero yo insisto: primero los voy a enseñar a bailar a los dos; después de eso, pues ya veremos que nos depara el destino. Por ahora, los dos pintan muy bien, y por el momento eso es suficiente para mí”.
Edición de esta semana
¡SUBIERON BANDERA EN OAKLAWN!
Ubicado en el Parque Nacional de Hot Springs, el Oaklawn Racing & Gaming (# 2705 Central Ave. Hot Springs.1-800-OAKLAWN) es uno de los mejores hipódromos en el país desde 1904, y hogar del afamado Arkansas Derby con un premio de $1 millón al ganador. Hoy en día, Oaklawn también ofrece una gran cantidad de diversión y conciertos y máquinas de juegos de azar, día y noche durante todo el año.   / ver más /
¡Nueva sección!   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
El Partido Republicano (GOP) está en problemas más profundos de lo que sugiere la pérdida de un escaño en el Senado en la elección en Alabama. La fuente de ese problema se remonta al 19 de julio de 2016, cuando el GOP aceptó a Donald Trump como candidato a presidente.   / ver más /