El rezago de los EE.UU.

Cuando semanas atrás el presidente Barack Obama recibió en la Casa Blanca al presidente mexicano Felipe Calderón, el mandatario estadounidense celebró el inicio de “una nueva era de respeto y cooperación y asociación entre nuestros dos países''. Desafortunadamente, son sólo palabras. 

Casi dos décadas después del acuerdo de libre comercio de 1994 entre EEUU, México y Canadá, NAFTA está perdiendo vitalidad. China ha tomado el lugar de México como el segundo socio comercial más importante de EEUU. El comercio total entre los tres países de Norte América --exportaciones más importaciones-- disminuyó del 46% hace diez años, al 40% en 2009. 

En cuanto a las inversiones estadounidenses en México, han subido en los últimos años en volumen, pero su porcentaje del total de las inversiones extranjeras en México, ha disminuido del 40% en 1987, al 32% en 2008. 

Aunque el éxito comercial de China y los controles fronterizos de EE.UU. tras los ataques terroristas del 11/9 han sido algunos de los motivos de la baja de integración económica de NAFTA, el motivo mucho más importante es la ausencia de liderazgo en los tres países. 

En la cumbre de Guadalajara, México, en agosto de 2009, los tres jefes de estado se comprometieron a volver a reunirse en Canadá en 2010 para seguir avanzando con la agenda de integración. Pero la cumbre de Canadá nunca se llevó a cabo, y fue reemplazada por un encuentro de cancilleres para hablar sobre Haití y sobre otros problemas regionales. 

“Necesitamos volver a impulsar la idea de una Norteamérica grande, basada en la simple premisa de que los tres países se benefician cuando a uno de ellos le va bien, y que todos nos perjudicamos cuando uno fracasa'', afirma el Centro de Estudios Norteamericanos de la American University. 

¿Qué habría que hacer? El periodista Andrés Oppenheimer, opina que  el primer paso sería adoptar un arancel externo común para las importaciones de otros países de fuera de la región. Eso permitiría a las empresas estadounidenses fabricar productos a un costo mucho menor, y ser mucho más competitivas a nivel global. 

Otras medidas incluirían la creación de reglas comunes para reducir los controles fronterizos --un camionero canadiense necesita 10 credenciales para pasar desde Canadá a México-- y establecer un plan de infraestructura destinado a conectar caminos desde el sur de México hasta el resto del continente. 

¿Pero es factible eso con un presidente americano que necesita el apoyo de sindicatos opuestos al libre comercio, y de un nuevo Congreso controlado por los republicanos y colmado de legisladores antiinmigrantes? Si.

Una de las cosas que podría unir a demócratas y republicanos, son la competitividad económica y la seguridad. 

Mientras Calderón abogó por una “perspectiva regional para convertir a América del Norte en la región más competitiva del mundo'', Obama esquivó el tema regional por completo.  EE.UU. necesita urgentemente profundizar la integración económica con México y con el resto de Latinoamérica, si realmente quiere convertirse en un país mucho más competitivo a nivel global. 

Cada nuevo presidente de EEUU trae renovadas expectativas de establecer vínculos más estrechos con Latinoamérica, y pocos despertaron esas esperanzas más que Obama, y sin embargo su reciente visita a Brasil, Chile y El Salvador,  probablemente producirá más simbolismos que logros.¿Puede EEUU seguir aislado y ser competitivo?

Edición de esta semana
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Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
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