Contrapuntos
Por Michel Leidermann

Una campaña por los estudiantes  latinos

Si el presidente Obama verdaderamente quiere elevar los estándares educativos de EEUU debería concentrarse en los 50 millones de latinos, de lejos, el grupo étnico de peor desempeño en las escuelas. 

Estas son algunas de las estadísticas que dio a conocer la Casa Blanca:    

• Menos de la mitad de los niños latinos están inscriptos en programas de educación temprana, o de primera infancia, que son considerados clave para el futuro desempeño escolar de los niños.  

• Solo alrededor del 50 % de los estudiantes latinos obtienen a tiempo (sin repetir ni demoras) su diploma secundario.  

•Solo alrededor del 13 % de los estudiantes latinos obtienen un grado de licenciatura en la universidad, comparado con el 17 % de afroamericanos, el 31 % de blancos no latinos y el 50 % de asiático-americanos. Solo el 4 % de estudiantes latinos obtienen un título de maestría.  

• En los exámenes estandarizados, los niños latinos sacan las peores notas, lo que hace que los promedios generales en EEUU en estos tests, estén cayendo.  

Para su crédito, el presidente Obama está empezando a prestar atención a este problema, señalando que no solo afecta a los latinos, sino a todos los estadounidenses.  

Uno de cada cuatro niños menores de 10 años de las escuelas de EEUU es latino. Esto significa que los jóvenes latinos serán pronto un factor clave para determinar si la fuerza laboral estadounidense seguirá siendo competitiva en la economía global. 

¿Por qué los niños latinos se están quedando atrás en la escuela? Quizás tenga que ver con la falta de información sobre programas de ayuda financiera en hogares donde los padres no fueron a la universidad, o con la falta de fondos para la educación bilingüe, o dinero para clases de tutoría para ayudar a los jóvenes a pasar los exámenes para entrar en la universidad. 

Pero lo cierto es que en vez de aprovechar el conocimiento del español de los latinos para beneficio del país educando niños bilingües, como lo hacen la mayoría de los países europeos, muchas escuelas estadounidenses desaniman a los niños a hablar español, sin ofrecerles ayuda para mejorar su preparación en inglés, matemáticas y ciencia. 

En una conferencia sobre la educación, Obama dijo que está aumentando los fondos destinados a los programas de educación de la primera infancia y que el Gobierno ha aumentado las becas Pell para educación universitaria en $800 anuales con respecto a la suma que los estudiantes recibían hace dos años. 

Pero más importante es la imperiosa necesidad de colocar la educación en el centro de nuestra agenda personal, familiar y nacional, tal como ocurre en Asia. 

Hay que lograr un cambio de actitud educativa en EEUU y reconocer que la competencia global es implacable.

Ya no basta tener materias primas naturales, no basta tener gente talentosa. En una economía basada en el conocimiento,  los niños deben superarse en el aprendizaje de la tecnología, la matemática, la ciencia. De otro modo, se quedarán atrás. 

En China, Corea del Sur, Japón, y en otros países asiáticos hay una cultura generalizada de obsesión familiar con la educación. En esos países, la gente está convencida de que el futuro de sus hijos depende de la calidad de su desempeño escolar.  Nos vendría bien un poco de esa obsesión familiar por la educación que tienen los asiáticos. De lo contrario seguiremos atrasándonos  a nivel mundial, y los latinos aún más atrás.

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