Miles de casas móviles en Hope no son entregadas a víctimas de Katrina
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Miles de casas móviles o transportables (no casas rodantes), compradas por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (Federal Emergency Management Agency o por su sigla FEMA), continúan estacionadas en el Aeropuerto municipal de Hope, condado de Hempstead en Arkansas.
El derroche y la falta de planeamiento de FEMA quedó demostrado por la compra casi inmediatamente después de Katrina y sin mediar un análisis previo detallado de las necesidades creadas por la catástrofe, de 24,967 casas móviles o prefabricadas pagando por ellas $857.8 millones y de otras 1,295 casas modulares por otros $40 millones, a pesar de que las propias regulaciones de FEMA, prohíben el uso de casas móviles en zonas propensas a inundaciones, como es el caso de todas las áreas aledañas al río Mississippi y a otras que se encuentran debajo del nivel del mar, como es el caso de Nueva Orleáns.
El último inventario en Hope, era de 10,744 casas móviles.  Además de estas estacionadas en Arkansas, el resto se encuentra dispersado en Texas, Louisiana, Mississippi, y Alabama.
La mayoría de las casas tienen 3 recámaras o dormitorios y dos baños, están amuebladas, y sus medidas varían entre 40, 70,u 80 pies de largo por 16 de ancho.
 Algunos “inspectores” habían criticado a FEMA, alegando que las casas no habían sido montadas correctamente sobre soportes de madera o gatos de hierro, para prevenir que la lluvia y el lodo las  deteriorara, y para evitar que su propio peso (entre 14 a 16 mil libras), las  torciera y quebrara antes de que pudieran ser utilizadas por los miles de damnificados sin techo. Además dijeron que nuevas tormentas y hasta tornados, podrían dañar aún más estas casas, obligando a tirarlas prácticamente a la basura.
Aunque el público general y especialmente los miles de damnificados sin vivienda por Katrina, se preguntan porqué estas casas móviles no les han sido entregadas, autoridades de FEMA invitaron el miércoles 15 a la prensa y a las autoridades, y mostraron que las casas están en buenas condiciones,  montadas sobre el nivel del suelo, pero algunas con daños en puertas y ventanas por los fuertes vientos. Cierta cantidad deberá ser trasladada a terrenos del aeropuerto más altos y menos fangosos, y explicaron que las casas no pueden ser instaladas en sitios o campamentos de viviendas temporales, hasta que la infraestructura de servicios públicos en las ciudades o sitios elegidos esté lista, y esto incluye electricidad, agua, alcantarillado, etc. Muchas comunidades no aceptan la instalación de casas móviles y exigen la construcción de casas permanentes. También los parques o sitios para su instalación, deben ser terrenos fuera de zonas en peligro de inundaciones.
Existe un malestar intenso entre los damnificados y los legisladores, por el paso de tortuga que la entrega de estas viviendas está tomando, y acusando a FEMA de absoluta negligencia e ineficacia.
Más de 12,000 familias dejaron de ser alojadas por FEMA en hoteles a partir del pasado lunes 15 de enero, y tampoco se les dió acceso a estas casas móviles. 
Algunos medios de prensa han señalado que todavía hay damnificados en el estado de Luisiana que están viviendo en carpas o en sus autos.
En especial, el representante Mike Ross de Arkansas, ha llamado esto un desastre inexcusable que demuestra la incompetencia y burocracia de FEMA, con el consecuente malgasto de miles de dólares pagados por los contribuyentes del país.
Ross argumentó que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército podría instalar estas viviendas en diferentes zonas en varios estados de forma rápida, y que cuando pasaran los 18 meses que los damnificados tendrían para habitarlas, estas casas prefabricadas podrían ser convertidas en  viviendas permanentes de muy bajo costo.
FEMA tiene un contrato vigente de arrendamiento por dos años por 263 acres de terreno con el Aeropuerto municipal de Hope por $25,000 anuales, el cual incluye una opción para extender el contrato por dos años adicionales.
Solamente el martes 21 de febrero, autoridades de FEMA anunciaron que 300 de estas casa serían transportadas hasta Baton Rouge, Louisiana, para ser entregadas a víctimas en esa ciudad.
Varios informes oficiales acusan a FEMA  de haber derrochado millones de dólares en ayuda que prestó o que no prestó a los damnificados del huracán Katrina, que fue lenta en actuar y que sus empleados carecen de formación técnica y experiencia profesional.
Dos informes divulgados a mediados de febrero por la Oficina de Contabilidad del Congreso (GAO) y por la oficina del inspector general del Departamento de Seguridad Interna  (DHS), revelan una serie de fallas de contabilidad, fraude y despilfarro en el uso de los $85,000 millones de ayuda federal y ponen de manifiesto que consignaron datos falsos cerca de 900 mil solicitantes entre los 2.5 millones que recibieron dinero de FEMA tras el paso de los huracanes Katrina y Rita.
A su vez, se duplicaron los pagos de unas cinco mil personas de las 11 mil que recibieron ayuda mediante una tarjeta de débito y, posteriormente, a través de una transferencia bancaria y muchos usaron números de Seguridad Social duplicados o inválidos, así como también direcciones falsas y nombres inventados. Eso incluyó tarjetas de débito de FEMA y la Cruz Roja Americana para los evacuados, que permitían gastar hasta $2,000 a cada uno de los poseedores.
De manera separada, el Departamento de Justicia anunció que fiscales federales presentaron demandas de fraude, robo y otros cargos contra 212 personas acusadas de actos ilícitos vinculados con los huracanes. Hasta ahora, 40 personas se declararon culpables.
Otros miles de dólares adicionales parecen haber sido despilfarrados en cuartos de hotel para evacuados. Según los auditores, se pagaron $438 diarios por cuartos de hotel en Nueva York y $375 diarios por condominios en la playa en Panama City, Florida.
Las dos auditorías fueron dadas a conocer por el Comité de Seguridad Interna del Senado una vez que el panel concluyó su investigación a nombre del gobierno federal y como respuesta al desastre.
Las auditorías no han tratado de estimar una cifra total sobre los abusos cometidos, pero  “sin duda, se trata de millones de dólares, que podrían alcanzar decenas o tal vez cientos de millones''.
Por otro lado, un informe de 600 páginas elaborado por la Cámara de Representantes, dado a conocer el miércoles 15, critica duramente la gestión de todos los niveles de gobierno implicados en la crisis y subraya la “inexperiencia” de los funcionarios enviados a la zona del Golfo. -También revela que el presidente George W. Bush, recibió consejos “inadecuados” e “incompletos” tras el paso de Katrina, en agosto de 2005.
La  Agencia Federal para el Manejo de Emergencias fue creada por la Ley del Congreso de 1803. Esta ley, generalmente considerada la primera legislación sobre desastres, proporcionó asistencia a una ciudad de New Hampshire después de un gran incendio. En el siglo siguiente, se promulgó más de 100 veces legislación (cada vez que surgía la necesidad), en respuesta a huracanes, terremotos, inundaciones y otros desastres naturales.
Para la década de los años treinta, cuando el enfoque federal en los problemas se popularizó, se confirió autoridad a la Corporación Financiera de Reconstrucción para otorgar préstamos de ayuda por desastre para reparar y reconstruir ciertas instalaciones públicas después de un terremoto, y más adelante, otros tipos de desastres.
En 1934, se confirió autoridad a la Oficina de Caminos Públicos para proporcionar financiamiento para carreteras y puentes dañados por desastres naturales. La Ley para el Control de Inundaciones, que confirió al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EUA. mayor autoridad para implementar proyectos de control de inundaciones, también fue promulgada. Este enfoque poco sistemático hacia la asistencia en desastres era problemático y dió lugar a legislación que requería una mayor cooperación entre las agencias federales y autorizó al Presidente para coordinar dichas actividades.
 En los años 60 y principios de los 70 hubo desastres masivos que requerían una mayor respuesta federal y operaciones de recuperación por parte de la Administración Federal de Asistencia en Desastres, establecida dentro del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD). El Huracán Carla atacó en 1962, el Huracán Betsy en 1965, el Huracán Camille en 1969 y el Huracán Agnes en 1972. El Terremoto de Alaska se produjo en 1964 y el de San Fernando sacudió el sur de California en 1971. Estos acontecimientos sirvieron para concentrar la atención en el problema de los desastres naturales y dieron lugar a más legislación. En 1968, la Ley del Seguro Nacional contra Inundaciones ofreció nueva protección contra inundaciones a los propietarios de casas, y en 1974 la Ley de Ayuda en Desastres estableció firmemente el proceso de las declaraciones presidenciales de desastres.
El decreto ejecutivo de 1979 del Presidente Carter fusionó muchas de las responsabilidades separadas relacionadas con los desastres en una nueva Agencia Federal para el Manejo de Emergencia (FEMA). Entre otras agencias, FEMA absorbió las actividades de la Administración Federal de Seguros, la Administración Nacional de Prevención y Control de Incendios, el Programa de Preparación de la Comunidad del Servicio Meteorológico Nacional, la Agencia Federal de Preparación de la Administración de Servicios Generales y la Administración Federal de Asistencia en Desastres del HUD. Las responsabilidades de defensa civil de la Agencia de Preparación de Defensa Civil del Departamento de la Defensa también fueron transferidas a la nueva agencia.
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par Michel Leidermann
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