El drama de los hijos de padres presos
En Arkansas hay 235 latinos tras las rejas: 190 hombres adultos, 33 jóvenes, y 12 mujeres adultas.
Por Michel Leidermann
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Durante el mes de diciembre y por 3 días, se reunió en Little Rock, un grupo de defensores de los derechos de los hijos con padres en cárceles y prisiones, abandonados por sus progenitores o separados de sus padres por la deportación de ellos.
El grupo escuchó testimonios de defensores de los niños, de legisladores y hasta de víctimas, que narraron el drama que viven estos menores y las dificultades que tienen para llevar una vida normal, durante el tiempo que dura la prisión, su readaptación posterior a la comunidad, y la vida familiar normal, después de la salida en libertad de uno o de ambos de su padres.
Uno de los problemas principales, es que no existen normas en la mayoría de los estados del país, de cómo tratar a los niños en el momento en que arrestan a sus padres, de cómo mantener los lazos familiares durante el encarcelamiento, ni de cómo ayudarles a rehacer sus vidas posteriormente.
La idea fundamental es que los niños son inocentes por las acciones de sus padres.
Igualmente se está tratando de que todos los estados, acepten una declaración de derechos de estos niños, declaración que fue preparada en San Francisco, California y que ahora se espera sea aceptada nacionalmente.
Además se está tratando de promover el mejoramiento de las condiciones, de las instalaciones y de las frecuencias de las visitas de estos niños a sus padres encarcelados.
Un estudio nacional descubrió que en el año 1999, el 54% de las mujeres encarceladas, no recibieron ninguna visita de sus hijos, los que muchas veces viven en hogares adoptivos o con sus abuelos en lugares lejanos que no son conducentes a visitas carcelarias fáciles.

DECLARACION DE DERECHOS DE LOS HIJOS DE PADRES ENCARCELADOS

1. Yo tengo el derecho de que me mantengan seguro e informado en el momento del arresto de mi padre o madre.
2. Yo tengo el derecho de ser escuchado cuando se toman decisiones con respecto a mi.
3. Yo tengo el derecho de ser considerado cuando se toman decisiones sobre mi padre o madre.
4. Yo tengo el derecho de estar bien cuidado durante la ausencia de mi padre o madre.
5. Yo tengo el derecho de hablar con, ver, y tocar a mi padre o madre.
6. Yo tengo el derecho a recibir apoyo mientras lucho con la encarcelación de mi padre o madre.
7. Yo tengo el derecho a no ser juzgado, acusado, o catalogado por la encarcelación de mi padre o madre.
8. Yo tengo el derecho a una relación de por vida con mi padre o madre.
En Arkansas Central cuando se realiza una detención, el Departamento de Policía de Little Rock y la Oficina del Sheriff, llaman al Departamento de Salud y de Servicios Humanos para que se presenten en el lugar del hecho si hay algún menor, y no hay presencia de otro familiar que pueda hacerse respon-sable del cuidado del niño o niña.
En EUA hay más de 7 millones de menores que tienen por lo menos a uno de sus padres bajo cierta supervisión judicial.
En Arkansas, por lo menos 60,000 niños han tenido a uno de sus padres encarcelados durante su vida, antes de cumplir 18 años de edad.
El sistema carcelario en Arkansas tiene tres componentes básicos:
• La Junta de Correcciones, que es responsable de hacer cumplir los mandatos de las cortes mediante el confinamiento, tratamiento y supervisión de forma segura y humana, al tiempo que ofrecen a los condenados una oportunidad para un cambio positivo, contri-buyendo a la seguridad pública. Supervisa al De-partamento de Correc-ciones y al Departamento de Correcciones Comu-nitarias.
• El Departamento de Correcciones, sólo maneja a los prisioneros adultos aunque excepcionalmente, puede haber menores de 18 en las prisiones. En la actualidad el Departamento tienen 12,367 prisioneros adultos hombres y 1,144 prisioneros mujeres. También tiene 19 prisio-neros hombres menores de 18 años y una mujer. Del total de 190 latinos, hay 42 mexicanos, 141 latinos y 7 cubanos, todos hombres y solamente 12 mujeres hispanas. Se estima que un 70% de las prisioneras, son madres. Hay 35 condenados a muerte: 14 blancos y 21 negros. La definición de la raza y de si tienen o no hijos, es voluntaria de parte del prisionero al llenar sus datos de fichaje al ingresar a la institución.
• El Departamento de Corrección Comunitaria supervisa a los condenados no violentos y no ofensores sexuales, que han sido aprobados para su libertad condicional o probatoria, y les permite vivir en sus casas bajo ciertas restricciones. En el momento hay 48,779 adultos bajo su supervisión, de los cuales unos 17,000 salieron de las prisiones en libertad condicional, y otros 32,000 nunca estuvieran tras las rejas y fueron directamente sentenciados a cumplir sus condenas en la comunidad.
• La Junta de libertad condicional es independiente de la Junta de Correcciones y consecuentemente del Departamento de Correcciones y del Departamento de Correcciones Comunitarias. Es la entidad que aprueba o no, la puesta en libertad condicional de un condenado. Es responsable de devolver a la comunidad a los condenados por medio de una puesta en libertad supervisada en un proceso de transición entre el encarcelamiento y su regreso a la comunidad.
• La División de Servicios Juveniles (DYS) dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos administra programas para resolver las necesidades de los jóvenes que por algún motivo han sido llevados a la justicia o corren el riesgo de serlo. Esto lo realiza dando tratamiento, intervención comunitaria, y prevención, ya sea en situaciones de internamiento en centros para delincuentes juveniles o en residencias familiares. En la actualidad hay 820 jóvenes internados de los cuales 33 son latinos.
El deseo de castigar a los padres por un delito, hace que las autoridades olviden que sus hijos son inocentes. Los hijos de padres encarcelados tienen una tendencia seis veces mayor que otros niños, de acabar encarcelados, perpetuando de esa forma un drama humano de inmensas proporciones.
El Procurador General de Justicia de Arkansas, Mike Beebe, habló en la reunión y dijo que debería haber tribunales alternativos para sentenciar a delincuentes de crímenes menores, como los drogadictos, de manera de no perjudicar lo mejor posible a sus hijos e incentivar su rehabilitación.
En Arkansas las prisiones están abiertas únicamente para visitas los sábados y domingos entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde, y generalmente los presos sólo pueden recibir visitas en uno de esos dos días.
El encarcelamiento de un padre representa una enorme pérdida en la vida de un niño. Además de los problemas que sufren todos los niños cuyos padres no pueden cuidar de ellos, los hijos de prisioneros enfrentan riesgos especiales.
Los chicos que quedan desconectados de sus padres en prisión, realmente sufren. Los hijos de prisioneros tienen seis veces más probabilidad de terminar ellos mismos en la cárcel o prisión.
Casi dos tercios de las dependencias ejecutoras de la ley no tienen ninguna norma escrita respecto al trato de los niños cuando sus padres están encarcelados.
Si la condena es demasiado larga, los derechos de padre pueden darse por terminados.
Conforme a la ley federal, los niños deben quedar libres para adopción si han permanecido en casas de crianza 15 de los últimos 22 meses--o durante seis meses si son menores de tres años.
Son cruciales las visitas para fomentar el vínculo padre/hijo. La mayoría de los hijos no viven con sus padres al momento de quedar arrestados, y muchos sienten enojo o resentimiento contra el padre encarcelado. La mayoría de los hijos realmente desean una relación con ese(a) padre/madre.
Sin embargo, recortes en el presupuesto estatal, han reducido de cuatro a dos (sábados y domingos) los días de visita.
Hacen falta más viviendas, empleos y servicios de reunificación para ayudar a las ex prisioneras a volver a conectar y cuidar a sus hijos. Si no tienen un sitio a donde ir, hay un peligro real de que vuelvan a la cárcel.
La reconstrucción de la relación con sus hijos no es fácil. La mayoría de los hijos quedan amargados y resentidos. Pero si sus hijos la ven levantarse diariamente, salir a trabajar, asistir a la escuela, y saben que usted va a prepararles la cena cada día, eso les permite entender que usted está realmente comprometida a cambiar su vida.
¿Qué necesitan los hijos de los presos?
-Saber que la encarcelación del padre o la madre no es culpa de ellos.
-Saber lo que le está pasando al padre o a la madre.
-Saber que pueden tener contacto con el padre o la madre, cuándo y cómo.
- Saber dónde y con quién van a vivir y dónde van a ir a la escuela, qué seguirá siendo igual y qué cambiará mientras el padre o la madre estén en la cárcel.
- Saber que está BIEN querer a su padre o madre, y que a veces está bien sentirse enojado.
- Ser animados a expresar sus sentimientos sobre la encarcelación de su padre o madre.
- Visitar y mantener contacto con su padre o madre encarcelado, lo más que pueda, cuando sea apropiado.
El Bureau of Justice Statistics calcula que 2.3 niños son afectados por el 1.1 millones de padres de familia encarcelados en las prisiones o cárceles, de solo 500,000 niños en 1991.
• Más de siete millones de niños tienen a un padre de familia bajo algún tipo de supervisión correccional.
Actualmente más de dos millones de personas están encarceladas en las prisiones y cárceles de nuestra nación.
• A mediados del 2002, uno de cada 142 residentes estadounidenses estaba encarcelado.
• A mediados del 2002, uno de cada 32 residentes estadounidenses estaba bajo algún tipo de supervisión correccional.
• Aproximadamente 75 % de mujeres encarceladas son madres y dos tercios tienen niños menores de 18 años.
• 72 % de mujeres prisioneras con niños menores de 18 años de edad vivían con esos niños antes de entrar a la prisión.
• 6 % de mujeres que van a la prisión están embarazadas.
• Desde 1990 al 2000, el número de madres en la prisión creció en 87 %, mientras que la de los padres incrementó en 61 %.
• 54 % de madres en prisiones estatales dijeron que nunca fueron visitadas por sus hijos.
• Aproximadamente 55 % de los hombres encarcelados son padres de niños menores de 18 años.
• 32 % de hombres en la cárcel tienen dos o más niños menores de 18 años.
•En cualquier día determinado, aproxima-damente un millón de padres están detrás de las rejas.
• 57 % de padres en prisiones estatales informaron que nunca fueron visitados por sus hijos.
• La disparidad racial en los niños afectados por la encarcelación es la siguiente: Niños negros, 7.0%; Niños latinos, 2.6%; Niños blancos, 0.8%

Datos Sobre el encarcelamiento de latinos en los EUA
Mediante un comunicado de prensa del 14 de octubre 2004, el Consejo Nacional de la Raza, la organización latina más grande de derechos civiles en los Estados Unidos, indicó que es excesiva la representación hispana en el sistema judicial criminal de los Estados Unidos con la detención de tres latinos de sexo masculino por cada blanco de sexo masculino y una detención antes del juicio con casi el doble de frecuencia que la de hombres no-latinos, a pesar de tener las menores probabilidades de todos los grupos étnicos en tener un historial criminal. De acuerdo a la publicación del Consejo Nacional de la Raza, Oportunidades Perdidas: La Realidad de los Latinos en el Sistema Criminal Judicial de los Estados Unidos, los latinos representaban el 13% de la población de los Estados Unidos en el año 2000 pero eran el 31% de los encarcelados en el sistema judicial criminal federal.
Otras conclusiones claves sobre el distinto tratamiento a los latinos incluyen:
Los latinos sufren discriminación en el arresto, el juicio y la condena y tienen más probabilidades de ser encarcelados que los blancos acusados del mismo delito. Los problemas en el momento de la detención incluyen aspectos raciales y la concentración en barrios más pobres de "alto crimen", lo cual tiene un impacto en las personas de color. Los latinos son representados desproporciona-damente por asesores legales de oficio que tienen demasiado trabajo y son mal pagados. De aquellos acusados encontrados culpables en las cortes de los estados grandes de 1994 a 1998, el 71% representados por defensores estatales fueron condenados a la cárcel, comparado a solo el 54% de acusados con abogados privados. "Mínimos obligatorios" resultan en condenas que son demasiado severas para algunos infractores no-violentos y de bajo nivel, y muy a menudo las cortes no tienen disponible documentos en español ni tampoco traductores cuando se los necesita.
Los latinos son acusados desproporciona-damente de infracciones no-violentas y de bajo nivel por las drogas. Aunque las estadísticas de salud federales demuestran que los niveles de uso de drogas per cápita entre blancos y minorías son sorprendentemente similares, los latinos detenidos por el Drug Enforcement Agency en 2001 llega a un número de casi tres veces su proporción (36%) dentro de la población general y representaron casi una mitad (43%) de los individuos condenados por infracciones por drogas en el año 2000.
Los latinos constituyen la enorme mayoría de aquellos arrestados por violaciones de inmigración. Las detenciones por infracciones de inmigración aumentaron en un 610% durante los últimos diez años – de 1990 a en el año 2000. Una lista que va aumentando, de más de 50 crímenes – incluyendo infracciones que se consideran delitos menores bajo las leyes estatales, como hurto en las tiendas o peleas en el colegio – pueden resultar en una deportación. Sin embargo, de acuerdo a datos del Federal Bureau of Prisons, los ciudadanos de Estados Unidos tienen diez veces más probabilidades que los inmigrantes de ser encarcelados por infracciones violentas.
Alternativas, de base comunitaria, a la encarcelación para infractores no—violentos y de bajo nivel, protegerían mejor la seguridad pública, rehabilitarían a los infractores, reducirían el crimen y ahorrarían dinero. La opción más cara—y más común—en el sistema judicial criminal para infractores por drogas no-violentos y de bajo nivel, es la encarcelación a un costo anual promedio de alrededor de $23,500. Las alternativas a la encarcelación recomendadas en Oportunidades Perdidas incluyen cortes para las drogas, programas de consulta externa para tratamiento de drogas, y tratamiento como paciente no—internado; estos reducen la reincidencia y tienen costos anuales promedios por debajo de $4,617.
Sentimientos Típicos de Hijos de Presos
Los niños de padres encarcelados expresan una extensa gama de emociones que incluyen el miedo, la ansiedad, la ira, la tristeza, la soledad y la culpa. Tienen miedo de ser abandonados, de jamás volver a ver a sus padres encarcelados y de que se los lleven de las personas encargadas de su cuidado. Se preocupan por el bienestar del padre encarcelado. A menudo, a los niños no les dicen la verdad sobre el paradero de sus padres, lo cual conlleva a preguntas que los niños tienen miedo de hacer, y confusión sobre lo que es la verdad y lo que no lo es. Con frecuencia los niños se sienten responsables del comportamiento de sus padres, y sufren la culpa de no ser "suficiente" motivo para cambiar el comportamiento de los padres. Finalmente, la ira usualmente se manifiesta a consecuencia de otros sentimientos como la decepción, el resentimiento, la frustración, el miedo, o la pérdida. A diferencia de otros niños que enfrentan temas como la muerte o el divorcio, que también tienen muchos de estos sentimientos, los hijos de prisioneros sufren una tremenda culpa, vergüenza, y estigma.
¿Qué Pasa con los Hijos?
• Cuando arrestan a un padre o madre…
Uno de cada cinco hijos de padres encarcelados es testigo del arresto de su padre o madre. Aquellos que no son testigos del arresto quizás lo reconstruyan en sus mentes. De cualquier forma, es traumatizante. Existen pocas políticas o normas implementadas para asegurar que las necesidades de los niños se cumplan cuando un padre o una madre ha sido arrestado. Es muy raro que los funcionarios que hacen cumplir la ley, presten atención a las necesidades de los hijos del arrestado, y los padres arrestados reciben poca ayuda para hacer arreglos temporales para sus hijos o para planificar su cuidado a largo plazo.
• Cuando se encarcela a un padre o madre…
Las vidas de los niños se trastornan… A menudo, las madres encarceladas han sido las únicas encargadas del cuidado de sus hijos. Cuando encarcelan a un padre o a una madre, la vida se trastorna y los hijos permanecen en una situación incierta. Con frecuencia los niños son separados de sus hermanos y pueden experimentar cambios imprevisibles con las personas encargadas de su cuidado. Aunque el niño no esté viviendo con el padre o la madre, casi siempre están pendientes de ese padre o madre, involucrados de alguna forma con el padre o la madre, y se identifican con el padre o la madre a cierto nivel, lo cual se interrumpe por el arresto o la encarcelación.
Los niños pierden contacto con sus padres… Para los niños, el aspecto más devastador de la encarcelación de los padres es la falta de contacto que tienen con sus padres. La mitad de los niños con padres encarcelados nunca visitan a sus padres en la cárcel. Las visitas de la otra mitad no son frecuentes.
Las visitas a la cárcel son difíciles… Una de las mayores barreras para las visitas es la proximidad geográfica. Muchas cárceles están ubicadas en áreas rurales de difícil acceso por transporte público. Por lo general, los niños dependen de las personas encargadas de su cuidado para llevarlos a las visitas – y muchas de ellas no pueden hacerlo o sencillamente son reacios a llevarlos a las visitas. Muchos no pueden pagar el costo del transporte o no pueden dejar el trabajo – y otros simplemente no creen que la cárcel es un ambiente adecuado para un niño. Por último, los abuelos u otros parientes a cargo del cuidado pueden negarles las visitas, como una forma de expresar su enojo con el padre o la madre encarcelada. Una vez que los niños llegan a la cárcel, deben pasar por el sistema de seguridad de la prisión, que puede ser atemorizante tanto para los adultos como para los niños pequeños. Los cuartos donde se realizan las visitas rara vez son acogedores para los niños. A menudo son ruidosos, abarrotados, y nada propicios para tener una visita productiva y que pueda estrechar la relación. Algunas prisiones tienen programas de visitas centrados en los niños que permiten que los padres y los niños interactúen en ambientes favorables, pero las visitas en la mayor parte de las cárceles todavía toman lugar en cuartos que no son acogedores para los niños.
Aunque sabemos que las visitas regulares son claves para ayudar a los niños a sobrepasar el trauma – y que son de muchísima importancia para la reunificación de las familias cuando los presos sean liberados – pocas instalaciones están listas para apoyar o fomentar las visitas. Incluso mantener contacto por teléfono es difícil ya que los presos sólo pueden hacer llamadas por cobrar, con tarifas más altas que las llamadas regulares de larga distancia.
Los niños viven en la pobreza… La mayor parte de niños de padres encarcelados viven en la pobreza antes, durante, y después de la encarcelación de sus padres, pero el período de la encarcelación es particularmente difícil. Cuando un padre o madre va a la cárcel, sus hijos pueden sufrir económicamente porque a menudo ese padre o madre es el principal sostén de ellos. Sus hijos a veces son cuidados por sus parientes, que también son pobres y tienen muchas obligaciones. Muchos parientes encargados del cuidado cuentan con asistencia pública para cuidar a los niños que viven con ellos.
Cuando un padre o madre es liberado…
Las familias que buscan reunificarse cuando un padre o madre ha sido liberado enfrentan muchos retos. Los hombres y las mujeres que salen de la cárcel a menudo no tienen vivienda, son pobres y luchan para mantenerse libres de drogas. Existen pocos servicios de apoyo disponibles para ayudarlos a reestablecer sus vidas para que empiecen a ser padres de nuevo y puedan proveer un hogar para sus hijos. Aun bajo las mejores circunstancias, es difícil para el padre o madre, niño, y persona encargada de su cuidado reestablecer y redefinir las relaciones.
Durante todo el encarcelamiento…
Los niños experimentan diferentes emociones… Al principio cuando los padres van a la cárcel, los niños sienten mucho miedo y ansiedad. Se preocupan de que han sido abandonados o que jamás volverán a ver a su padre o madre. Se preocupan que la persona encargada de su cuidado también desaparezca. Con frecuencia no se les da mucha información de lo que está pasando, y la incertidumbre del proceso de la justicia criminal sólo les hace sentir más miedo. Muchos niños tienen imaginaciones vívidas y se preocupan de que algo terrible le va a pasar a su padre o madre en la prisión. Los niños también pueden sentirse tristes y solos. Les preocupa el haber hecho algo malo que haya sido la causa por la que el padre o madre se vaya – o que de alguna forma pudieron haber evitado la crisis. Los niños pueden sentirse enojados con su padre o madre por comportarse mal – o pueden sentirse culpables de no haber ayudado al padre o a la madre a llevar una vida más saludable.
El estigma de la encarcelación es significativo. Se burlan y hostigan a estos niños y los pueden rehuir por formar parte de una "mala" familia. Por una parte, los niños se sienten avergonzados del padre o madre encarcelado, pero por otra parte, sienten una lealtad profunda y quieren defender al padre o a la madre. Otra vez, el estigma les hace renuente a buscar ayuda – porque sienten vergüenza y están preocupados de ser rechazados.
Los niños están en riesgo… Las conductas y reacciones por supuesto varían, y hay que tener cuidado de no catalogar a estos niños o estigmatizarlos aún más. Pero lo que sabemos es que los niños que experimentan la encarcelación de un padre o una madre – y todos los comportamientos y trastornos asociados con la actividad criminal – están en mayor riesgo de un rendimiento académico bajo, ausentismo escolar, abandono escolar, participación en una pandilla, embarazo a una edad temprana, abuso de drogas, y delincuencia.
Datos en un vistazo:
• 75% de mujeres en prisión son madres y 66% tienen hijos menores de 18 años.
• 6% de mujeres entrando a prisión están embarazadas.
• 55% de hombres en prisión son padres de niños menores de 18 años.
• 32% de hombres en prisión tienen más de un hijo bajo la edad de 18.
• En un solo día hay más de 500,000 papás en prisión.
• Casi 200,000 de los niños menores de 18 años tienen a su madre en prisión.
• Más de 1,700,000 niños menores de 18 tienen su padre en prisión.

Fuente: Liga de América de Bienestar del Niño, Centro Federal para Niños de Prisioneros, Una Overview de Estadísticas.
Edición de esta semana
CIUDAD DE LITTLE ROCK CELEBRÓ EL LANZAMIENTO DE LA TARJETA DE IDENTIFICACIÓN MUNICIPAL
El pasado sábado 7 de julio se inició oficialmente el proceso para que las personas mayores de 14 años que residen dentro de los límites de la ciudad de Little Rock, sin importar su estatus migratorio, puedan obtener oficialmente una tarjeta de identificación municipal. Será muy beneficiosa para personas que no tienen otro medio oficial de identificación y también les serán útiles para conseguir trabajo.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
La reunión entre los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin en Helsinki será recordada por el bochornoso papel del presidente de Estados Unidos: indigno y lastimoso.   / ver más /