Contrapuntos
Por Michel Leidermann

En Julio pasado el Senado de los Estados Unidos dio visto bueno al proyecto de ley de reducción de impuestos, aceptando la definición de la administración de Obama, que “rico”, es cualquier persona que gana más de $200.000 al año, y cualquier pareja que gana más de $250.000. Eso pudo haber definido a los “ricos” en los años 30, pero parece dudoso que signifique lo mismo en estos días.

No es irreal que un matrimonio entre dos profesionales o un propietario de una pequeña empresa, puedan superar fácilmente los $ 250.000. Podríamos llamar de exitosas a estas personas y económicamente acomodadas, pero ¿ricas? ¿En serio? Uno tendría que ganar un par de veces más que eso, tal vez incluso $1 millón para ser “rico” en la economía actual.

Con esta definición no pasará mucho tiempo hasta que “rico” se determine como cualquier persona que tenga un trabajo.

En cualquier caso, la política de impuestos de Obama se basa en que los profesionales y los propietarios de pequeñas empresas “no pagan su parte justa”, y que prácticamente todos los problemas de la economía de EE.UU. se remontan a esa doctrina.

Esto lleva implícita también la idea de que la proporción en los impuestos que pagan los más ricos ha bajado, mientras que para todos los demás, ha subido. Pero todas las estadísticas muestran lo contrario.

La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) publicó recientemente un estudio que analiza las tasas de impuestos de diferentes grupos de ingresos en los últimos 30 años. El estudio indica que los “ricos” están pagando “su parte justa” y algo más. Por el contrario, es el resto de nosotros, los que no pagamos una parte justa.

Según la CBO, el 1 por ciento de las más personas ricas, los “villanos” en el movimiento Ocupar Wall Street, en realidad pagan una tasa promedio de impuesto federal de 29%, mientras que el siguiente 5 por ciento paga un promedio de 24,1% y el siguiente 20 por ciento paga en promedio un 23,2%.

Por el contrario, los que ganan entre $50.100 y $ 73.999 pagan el 15,1% sobre sus ingresos, los que ganan $34.900 a $50.099 pagan un 11,5%, y los que ganan $22.600 a $34.899 sólo pagan un 6,8%. Los que están en el quintil más bajo pagan un misero 1%.

La CBO también indica que, contrariamente a las impresiones populares, los impuestos pagados por los más ricos han subido, en lugar de disminuir en las últimas décadas.

Los impuestos federales pagados por el 1 por ciento aumentó del 14,2% en 1979 al 22,3% en 2009. Los asalariados de ingresos medios (entre $ 34.900 y $ 50.100) bajaron en el mismo período del 13,6% al 9,4%. Los que están en el 20 por ciento más pobre, bajó de 2,1% a un 0,3%.

Que los ricos paguen más que su justa parte, por supuesto no cambia el hecho de que la desigualdad del ingreso ha aumentado en cierta medida en los Estados Unidos.

El verdadero escándalo del código fiscal estadounidense, además de su complejidad, es que la base imponible se ha vuelto tan estrecha, de tal manera que un número cada vez más pequeño de contribuyentes (profesionales así como los inversores ricos), asumen una parte cada vez mayor de la carga fiscal, mientras que una porción creciente de la ciudadanía contribuye cada vez menos, hasta el punto de ser prácticamente cero.

Siempre es fácil para ganar aplausos despotricando contra los “codiciosos” ricos. (Pero los pobres igual sueñan con llegar a ser ricos).

 

Edición de esta semana
CIUDAD DE LITTLE ROCK CELEBRÓ EL LANZAMIENTO DE LA TARJETA DE IDENTIFICACIÓN MUNICIPAL
El pasado sábado 7 de julio se inició oficialmente el proceso para que las personas mayores de 14 años que residen dentro de los límites de la ciudad de Little Rock, sin importar su estatus migratorio, puedan obtener oficialmente una tarjeta de identificación municipal. Será muy beneficiosa para personas que no tienen otro medio oficial de identificación y también les serán útiles para conseguir trabajo.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
La reunión entre los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin en Helsinki será recordada por el bochornoso papel del presidente de Estados Unidos: indigno y lastimoso.   / ver más /