¡Feliz año 2013!
Por Michel Leidermann
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Latinos celebran el Año Nuevo con variedad de tradiciones

La última noche del año tiene siempre algo de mágico y se presta a toda clase de conjuros y rituales que, aunque tienen diferentes manifestaciones, persiguen el objetivo común de atraer prosperidad y buena suerte en los 365 días siguientes.

La comunidad latina se prepara para el Año Nuevo comiendo las 12 uvas de que representan los meses del año, colocando la imagen de San Antonio cabeza abajo, comprando calzones amarillos y otras tradiciones latinas que se reviven en Estados Unidos.

Millones siguen la tradición española de comer las 12 uvas al compás de las campanadas de la medianoche del 31 de diciembre, pero para aumentar sus efectos hay que comerlas de pie, apoyándose sólo en la pierna izquierda para entrar en el año nuevo con el pie derecho. Sólo un racimo de uvas, mucha esperanza y algo de fe, y ya está.

Los mexicanos siguen ese rito al son de las campanadas de la Catedral Metropolitana de Ciudad de México, pero antes o después de tomar las uvas, barren la casa, de adentro hacia afuera, para dejarla limpia de impurezas de todo tipo y tiran la escoba y la basura acumulada en el momento exacto que el reloj marque las 12, para deshacerse de la energía negativa y atraer energía buena o “limpia”.

Otra forma de acabar con lo malo, es someterlo al fuego purificador. Se queman muebles y ropas viejas en Perú y Honduras, mientras que los campesinos de Colombia escriben en papelitos lo indeseable y lo introducen al muñeco del “Año Viejo“ al que prenden fuego.

Otra costumbre colombiana, es salir a la medianoche para dar una vuelta al barrio con una maleta vacía para que en el próximo año se cumplan todos los deseos de viaje. Se trata de un ritual seguido también por venezolanos, panameños, paraguayos, peruanos, chilenos, salvadoreños y costarricenses. Y si al salir de casa con los bolsos se da un portazo, mucho mejor: se alejarán los malos espíritus.

El día de San Silvestre, los uruguayos tiran por la ventana los almanaques y calendarios del año viejo. También arrojan agua a la calle, igual que lo hacen muchos cubanos, para así arrastrar todo lo malo, como la envidia. Para librarse de ese “pecado capital”, las mujeres uruguayas visten en Nochevieja alguna prenda roja.

También en Ecuador acostumbran a quemar a la medianoche al muñeco del año viejo para que no quede nada de él, y para que el año nuevo sea como comenzar una etapa completamente nueva. También hombres y mujeres piden fortuna y les llueven literalmente las monedas que lanzan al aire a medianoche para que “no escampe en todo el año”. Por si esto no fuera suficiente, también guardan billetes de alta denominación en sus zapatos.

Quien se encuentra en esta época en Costa Rica y se topa con una pequeña flor silvestre de color morado, llamada Santa Lucía. Si la mete en la billetera, no faltará dinero en todo el año.

Algunos aseguran que usar ropa de colores es la mejor forma de prepararse para el próximo año, reemplazando la vieja tradición de poner la imagen de San Antonio cabeza abajo, y esperar a que vengan mejores días para el corazón.

Una forma salvadoreña popular de recibir el año es relativa a la ropa interior de color amarillo, costumbre extendida entre las mujeres y los hombres. Es para que le vaya bien en el amor el próximo año, si quiere conservar bien una relación o si quiere que se arregle. En Bolivia prefieren el rojo. Los salvadoreños cascan un huevo en un vaso de agua la medianoche del 31 y al día siguiente se interpreta su forma. Si se parece a una iglesia es que habrá boda y si hay círculos, dinero o cambios en lo personal, dicen

Detrás de la puerta de sus casas, los panameños cuelgan un ramo pequeño de arroz para tener abundancia.

En Puerto Rico comen las 12 uvas y echan agua a la puerta de las casas. Y todavía hay quien dispara tiros al aire al son de las campanadas, una costumbre en extinción cuando empezaron las campañas para acabar con los heridos y muertos por las balas perdidas.

En Venezuela las familias cenan “la hallaca” (bollo de maíz relleno de diferentes carnes y frutos) las cuales se acostumbran a regalar a familiares y amigos para desearles buena suerte en el año que comienza, y las uvas. En las calles se lanzan petardos con nombres tan descriptivos como “tumbarranchos”, “matasuegras” o “saltapericos”.

La mayoría de los cubanos celebra esa fiesta con un menú criollo, y como el Año Nuevo coincide con el aniversario del triunfo de la Revolución, hay fiestas populares en todo el país organizadas por el Gobierno.

Mientras tanto, en Brasil, la gente se viste de blanco y se congrega en la playa para saltar por encima de las siete olas que deben brincarse para la buena fortuna. Las llamadas filhas do santo, (o hijas de santo), encienden velas y colocan pequeños barcos con flores y otras ofrendas en la playa, pues se cree que si el mar se los lleva, vaticinará buena suerte para el año que se inicia.

Comer una cucharada de lentejas en Nochevieja es una tradición en Chile, donde también se usa ropa interior de color amarillo para atraer el amor.

En Estados Unidos, el muérdago (mistletoe), se coloca en los hogares de los para atraer la suerte. Sin duda, uno de los actos más originales es el de la esfera de cristal que desciende desde el punto más alto de la torre del Times Square en Nueva York, para el asombro de las más de un millón y medio de personas que viajan de todas partes del mundo para presenciarlo.

Otra tradición a la cual se unen todos los latinos de distintos orígenes, es recibir el Año Nuevo entre bailes, brindis, champagne y una gran variedad de platos y bebidas típicas.

De cualquier forma que se celebre, deseamos a todos un año nuevo lleno de felicidad en el cual lse cumplan todos sus deseos.

 

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