Reclutan desde EUA a indocumentados en México
Los mismos inmigrantes aseguran que los empleadores estadounidenses recurren a menudo a una red de empleo clandestina
Un número creciente de empleadores estadounidenses e inmigrantes están apelando a una red de empleo clandestina que vincula a unos con los otros, a menudo antes de que los extranjeros salgan de sus países.
“Sigue estando bien en claro quién controla la inmigración: no son los gobiernos, sino más bien el mercado”, comentó Jorge Santibáñez, director del Colegio de la Frontera Norte, un grupo de estudios con sede en Tijuana.
A medida que se agita el debate inmigratorio en Estados Unidos, cada vez más empresas estadounidenses necesitadas de mano de obra barata apelan a los trabajadores indocumentados para reclutar a sus amistades y familiares, y a los coyotes para hallar candidatos.
Darcy Tromanhauser, del proyecto legal sin fines de lucro, Nebraska Appleseed, dice que las compañías necesitadas de trabajadores dependen de esas redes para “transmitir la información más eficientemente que las pizarras de anuncios”. “Empezó más explícitamente, cuando las compañías empacadoras de carne locales, solían tener autobuses para transportar a la gente para que viniera y se publicitaban directamente en México”, dijo. “Ahora creo que ocurre más informalmente”.
A la vez, para las compañías se ha tornado menos riesgoso reclutar trabajadores indocumentados. Desde los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, el procesamiento legal contra los empleadores que contratan a indocumentados, se ha reducido a un mínimo debido a que el gobierno canalizó sus recursos hacia la seguridad nacional.
Sin embargo, los pocos casos que son procesados legalmente, subrayan lo lucrativo que se ha tornado el negocio de reclutar trabajadores indocumentados. En un caso, un sólo contrabandista al parecer ganó $900 mil en 15 meses ubicando a seis mil inmigrantes en empleos en restaurantes chinos por el Medio Oeste del país.
Shan Wei Yu, un chino-estadounidense de 51 años, fue condenado en diciembre a 9 años de prisión por el transporte de 40 de dichos inmigrantes. Según Rick Hilzendager, agente especial de Inmigración y Aduanas en Grand Forks, Dakota del Norte, Yu supuestamente puso en contacto a 6 mil inmigrantes de Latinoamérica con empleos en restaurantes chinos en Illinois, Michigan, Dakota del Norte, Dakota del Sur y Wisconsin.
Desde la casa de Yu en Texas, la Great Texas Employment Agency colocaba avisos en los diarios en idioma chino del área de Chicago ofreciendo mano de obra barata latinoamericana, dijeron los investigadores. Yu envió a un reclutador con intérpretes de español para hallar inmigrantes en Dallas dispuestos a trabajar como cocineros y lavaplatos, dijo Hilzendager. Un equipo integrado mayormente por inmigrantes ilegales chinos alquilaba automóviles y los manejaba.
Yu supuestamente cobraba $150 por cada inmigrante que conseguía, mientras que los chóferes se llevaban $300 por inmigrante. Los propietarios de los restaurantes deducían los $450 dólares del primer salario mensual de sus empleados que era de $1,000. Nick Chase, fiscal federal asistente en Dakota del Norte, dijo que Yu incluso se ofrecía a sustituir a los trabajadores sin cargo si uno abandonaba el empleo en las dos primeras semanas de trabajar.
Los inmigrantes, apiñados en departamentos suministrados por los empleadores, trabajaban jornadas de 14 horas y tenían poco contacto con el exterior. La situación salió a luz en agosto del 2004 después que dos mexicanos que trabajaban en la Buffet House en Grand Forks la abandonaron debido a las malas condiciones de trabajo y fueron apresados por la Patrulla Fronteriza cuando caminaban por una carretera.
Pero muchos inmigrantes y muchos empleadores dicen que los reclutadores suministran un servicio valioso. Muchos son considerados héroes en las ciudades mexicanas de las que provienen los trabajadores. En la década del 90, las compañías transportaban en autobús a los inmigrantes desde la frontera, y les pagaban alojamiento y comida además de salarios de $100 semanales. Pero después de una ofensiva del gobierno, empezaron a depender más de sus empleados para que reclutasen a amigos y familiares en México.
Para obstaculizar esta red, dicen los activistas de inmigración, el gobierno estadounidense debería reprimir a los empleadores o hacerles pagar el costo de legalizar a los trabajadores.
Pero un informe del 2005 de la Oficina de Contabilidad del Gobierno, el brazo investigador del Congreso, indica que ocurre precisamente lo contrario. Después de los ataques del 11 de septiembre, las inspecciones de los lugares de trabajo por parte de los agentes de inmigración cayeron verticalmente debido a que pasaron a concentrarse en casos de seguridad nacional.
Entre 1999 y el 2004, el número de comercios que enfrentaban multas bajó de 417 a 3, dijo. Los datos posteriores al 2004 no pueden compararse porque el gobierno cambió el sistema de registro de datos.
Los investigadores dicen que los documentos falsos dificultan demostrar que un empleador ha contratado a sabiendas a un trabajador indocumentado. La comunidad empresarial dice que los empleadores no están equipados para detectar el fraude, y advierte que más investigaciones podrían desembocar en discriminación en los lugares de empleo.
Edición de esta semana
DEBATE BILINGÜE ENTRE CANDIDATOS A ALCALDE DE LITTLE ROCK 
Un debate en el que participaron candidatos a la alcaldía de Little Rock, fue organizado por Rolando Ochoa de la cadena de televisión Univisión-Little Rock, Cesar Ortega pastor de la organización de servicio comunitario basado en la fe cristiana City Connections, y Michel Leidermann, director del periódico en español El Latino. El debate se realizó a las 7 PM del lunes 29 en la iglesia South City ubicada en la Baseline Rd con la I-30 en el Southwest de la ciudad.   / ver más /
El Obispo Anthony Taylor de la Diócesis de Little Rock, publicó una segunda carta el martes, 23 de octubre, actualizando información sobre la actual crisis de abuso sexual por clérigos y la ayuda para las víctimas.   / ver más /
Michel Leidermann
comentario
par Michel Leidermann
Cuando los jóvenes de la antigua Atenas alcanzaban la edad de 17 años, se marcaba un momento en el que pasaban de ser jóvenes a ser considerados hombres responsables para la toma de decisiones sobre la ciudad. De ahí en adelante se les permitía el ingreso a las filas militares para luchar en la guerra.    / ver más /