¡No más muertos!
Por Michel Leidermann

¡Basta de muertos! Los políticos no hacen nada para evitar más masacres. Permanecen inmutables prefiriendo defender la tenencia de armas en lugar de proteger a las personas. Mientras siguen las nuevas masacres y no pasa nada… hasta la próxima matanza.

Los hechos son comunes: un individuo con problemas mentales, usa armas y mata a gente inocente. El problema no son las personas con enfermedades mentales. Las hay en todo el mundo. El problema es que a pesar de un serio desbalance emocional, tienen acceso ilimitado a armas de fuego.

La última matanza en el astillero de Washington D.C. siguió exactamente el mismo patrón. Durante casi una década, el asesino, Aaron Alexis, había actuado con inusitada violencia. Una vez le disparó a las llantas del auto de un vecino. Otra, lo arrestaron en un bar por una pelea. En otra disparó al techo de su apartamento molesto por el ruido del departamento de arriba. Alguien así no debe tener armas de fuego.

Pero alguien así de desbalanceado puede comprar legalmente todas las armas que quiera. En ferias y tiendas de empeño, ni siquiera revisan antecedentes penales y se puede comprar un arma semiautomática, casi igual a las que se usan los militares. Y por internet se pueden comprar miles de balas.

Cinco semanas antes de que Alexis matara a las12 personas en la instalación naval, llamó a la policía y les que tres personas lo perseguían y lo mantenían despierto enviándole vibraciones a través de un horno de microondas. Oía voces a través de las paredes, el piso y el techo. Y la policía no hizo nada. No le quitó sus armas ni la Marina le retiró el permiso de entrada a zonas restringidas. Su “derecho” a usar armas, amparado por la 2da. Enmienda de la Constitución, prevaleció sobre el inminente peligro que representaba.

En la universidad de Virginia Tech en el 2007, un estudiante, Seung-Hui Cho, asesinó a 32 personas e hirió a otras 17, a pesar de haber sido diagnosticado con un desorden de ansiedad. Cho pudo comprar dos pistolas semiautomáticas sin que ninguna ley se lo impidiera. En 1999 dos estudiantes mataron a 13 personas en la escuela secundaria Columbine, en Colorado. El año pasado 12 murieron por un tiroteo dentro de un cine en Aurora, también en Colorado. Y a finales del 2012 Adam Lanza mató a 27 personas, en su mayoría niños, en la escuela Sandy Hook de Newtown, Connecticut.

Daría para pensar que el Congreso corregiría, cambiaría las leyes y pondría restricciones a la compra y uso de armas de fuego. Pero no, hasta ahora.

Es un hecho absolutamente incomprensible que la mayoría de los legisladores haya preferido proteger el derecho a portar armas a cuidar la vida de sus niños y civiles. No sugiero eliminar la 2ª de la Constitución, sino imponer límites razonables para evitar más masacres.

¿Qué tiene de malo revisar los antecedentes penales y siquiátricos de los que compren armas y no permitir la venta libre de armamento de tipo militar? Para cazar y protección en el hogar, no se necesita ese tipo de armas.

Pero los líderes de esta nación no ven, no oyen, no hacen nada. Hasta la siguiente matanza.

 

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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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