LA VERDAD DETRÁS DE LOS NIÑOS MIGRANTES

La promesa del presidente Obama de firmar órdenes ejecutivas para reformar el sistema de inmigración y detener la avalancha de niños centroamericanos, es una buena noticia. Pero no ataca el problema de fondo, que es el hecho de que un 60% de los niños de Centroamérica no terminan la escuela secundaria, y están en las calles.

Obama resolvió actuar por la crisis humanitaria con los cerca de 60,000 niños que han cruzado ilegalmente la frontera (estimados 90,000 para 9/30) sin sus padres. Casi todos de El Salvador, Guatemala y Honduras, por la violencia de las pandillas del y por el desaliento económica en sus países.

Pero el plan de Obama se centra casi exclusivamente en medidas policíacas, como la creación de nuevos centros de detención y controles en la frontera.

La razón de fondo por la que tantos niños centroamericanos cruzan la frontera, es que abandonan la escuela y están viviendo en las calles, con pocas alternativas fuera de la de unirse a las pandillas del narcotráfico o convertirse en sus víctimas.

Además de la violencia, estos niños no tienen perspectivas económicas. Las economías de sus países están congeladas en el tiempo, viviendo de un puñado de exportaciones agrícolas y de las remesas familiares provenientes de Estados Unidos.

En parte, por un absurdo nacionalismo que impide una integración centroamericana que permita que estas ínfimas tres economías puedan complementarse y ser más competitivas, y por el pésimo nivel educativo que les impide elaborar productos más sofisticados, el futuro económico de Centroamérica es sombrío.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) expuso que sólo el 27% de los jóvenes de Guatemala, 40% de los de Honduras y 41% de los de El Salvador, terminan la escuela secundaria.

No resulta sorprendente, entonces, que los padres de muchos de esos niños y niñas, temerosos de verlas violadas o asesinados por las pandillas, los insten a huir al exterior.

Según la Oficina de las Naciones Unidas para Refugiados, el número de migrantes —incluidos los niños— de El Salvador, Guatemala y Honduras que han pedido asilo en Estados Unidos ha subido un 757% desde el 2008, el número de migrantes de esos tres países que han pedido asilo en otras naciones como México y Panamá, ha subido un 712%.

Estudios en varias partes del mundo han demostrado que cuanto más tiempo permanecen los niños en la escuela, es menos probable que emigren. Ir más años a la escuela no garantiza que los niños no vayan a emigrar, pero disminuye las posibilidades. Cuantos más años pasan en la escuela, tanto más probable es que se pongan de novios, encuentren un trabajo, o echen más raíces en su país.

El plan de Obama de abrir nuevos centros de detención en la frontera, deportar más niños centroamericanos inmigrantes y darle más ayuda a los ejércitos y las policías centroamericanas puede contribuir a mitigar la crisis migratoria, pero no demasiado.

Obama debería lanzar una Iniciativa de Educación Regional Centroamericana para ayudar a que los niños de esos países pasen más tiempo en la escuela, y menos en las calles. Sin un plan para mejorar la educación, los niños seguirán escapando de la realidad de sus países.

 

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