¿HAY QUE REINVENTAR EL INODORO?
LA FASCINANTE HISTORIA DEL BAÑO MODERNO CON TECNOLOGÍA MUY POR DELANTE DE LA ACTITUD PSICOLÓGICA
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El diseño del inodoro, tal como lo conocemos hoy, parece perfecto pero... ¿podría mejorar? 

El inodoro y nuestros hábitos en el baño han sufrido varios cambios a lo largo de la historia y si revisamos la historia del sanitario y la psicología involucrada en nuestras actitudes hacia él, podría resultar difícil modificarlo.

Las excavaciones arqueológicas que muestran el sistema más antiguo del manejo de los desechos humanos, datan de la época del imperio de Mesopotamia, entre los años 3.500 y 2.500 AC.

En el Imperio Romano, las letrinas a veces contaban con sistemas de calefacción, asientos de mármol y esculturas ornamentales. Estos eran los baños de lujo. También eran espacios muy sociales. No había cubículos ni mamparas que proporcionaran privacidad a los usuarios que se sentaban todos juntos.

La mayoría de los cuartos de baño del mundo antiguo no tenía más de 15 asientos, pero una letrina del siglo II en Siria podía ser utilizada simultáneamente por 80 personas.

Sin embargo, tuvieron que pasar varios siglos hasta que se popularizaron los grandes cambios.

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En 1596, Sir John Harrington publicó su diseño “Ajax”, un precursor del inodoro moderno instalado como segundo trono para su madrina, la reina Isabel I.

Luego, en 1775, Alexander Cummings patentó la “trampa S”, una innovación de diseño que persiste hasta la actualidad. La sección doblada de la tubería drena el contenido de la taza del inodoro y evita que los olores del alcantarillado suban, equilibrando la presión del aire que se encuentra por arriba y por debajo de la trampa.

Pero antes de que se popularizaran los inodoros, los orinales eran de rigor.

Para los adinerados de la década de 1800, una cena gourmet duraba varias horas y el uso de un orinal en el comedor no era inusual. Después de la cena, las mujeres se retiraban a una habitación y los hombres a otra. En cada una de ellas había un orinal, que era utilizado a la vista de los demás huéspedes.

La llegada de la cisterna, descarga o tanque, transformó la experiencia humana de la “eliminación”, poniendo fin a gran parte de la interacción táctil y visual de antes con las heces. A partir de entonces, el agua comenzó a realizar el trabajo sucio.

El tanque de agua ubicado en la parte trasera del inodoro estándar inglés y estadounidense permite limitar casi totalmente las visiones de las evacuaciones.

Con el tiempo aparecieron argumentos convincentes sobre la necesidad de modificar el inodoro de descarga ya que en una casa promedio, los inodoros representan al menos el 30% del consumo de agua. Una estimación a la baja calcula que al año cada persona utiliza cerca de 12.000 litros.

Otra de las desventajas es que descarga todo a la vez, y eso, en términos ecológicos no es una buena noticia. La orina equivale solo al 1% de los residuos, pero contiene el 90% del nitrógeno de las aguas residuales, el 50% de su fósforo y la gran mayoría de los fármacos disueltos, algunos de los cuales incluso en pequeñas cantidades pueden afectar a los humanos y a la vida marina. Visto así, el inodoro parece haberse convertido en un objeto consumidor de agua, hostil con el medio ambiente y propio del pasado.

Entonces aparecen propuestas como la del inodoro NoMix, diseñado para separar la orina de las heces. ¿Líquidos? Apunte a la parte delantera. ¿Sólidos? Deposítelas en la parte trasera. 

Pero este tipo de inodoros no se han hecho populares todavía. Para empezar, porque los hombres deben sentarse para orinar y las mujeres tienen que apuntar con cuidado. La duda y la falta de aceptación también frustraron su fabricación por considerar que esta revolucionaria tecnología presentaba demasiados riesgos comerciales.

Los sanitarios de hoy en día ofrecen una experiencia del tipo “ojos que no ven, corazón que no siente”. Dado que la eliminación de evacuaciones humanas es una experiencia universal y algo que se realiza varias veces al día, es fascinante la negatividad con la que se asocia la necesidad de ir al baño. Socialmente  se mantiene la idea de que es algo que se hace en privado y que es algo obsceno si expuesto a la  vista de otros.

La ciencia ha demostrado que existen alternativas sensatas y ecológicas, pero por lo pronto, la actual reacción psicológica y no la capacidad de innovación, es lo que está obstruyendo el progreso del inodoro.

 

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Michel Leidermann
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par Michel Leidermann
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